La arqueología urbana (I)

El concepto de arqueología urbana

La arqueología urbana no es una especialidad, ni es una ciencia autónoma. Este tipo de arqueología es una práctica arqueológica que busca definir cuál es el método y las técnicas arqueológicas más adecuadas a aplicar en los cascos urbanos de las ciudades.

Esta práctica arqueológica es joven y moderna y se ha desarrollado con profusión en los últimos años, porque está muy vinculada con el crecimiento urbano de las ciudades. La arqueología urbana resuelve las problemáticas sociales y urbanísticas, en donde, a partir de la década de 1960, las urbes crecen en horizontal y en vertical por culpa del excesivo incremento demográfico de las principales ciudades españolas. El aumento de la demografía en España obliga a ejecutar diversas obras con el fin de expandir las urbes superficialmente y en profundidad. De esta forma, también se construyen aparcamientos subterráneos que afectan y penetran sobre una serie de niveles estratigráficos que nunca se habían visto alterados en siglos anteriores.

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Varios arqueólogos excavan un yacimiento en la ciudad catalana de Badalona. Fuente: Museu de Badalona.es

La arqueología urbana permite conocer la topografía de las ciudades, ya que la urbe actual esconde la topografía de la ciudad antigua. La urbe antigua queda fosilizada debajo de la ciudad actual. Las urbes modernas tienden a mantener las calles y los viales antiguos de forma inalterable, ya que sólo se transforman las viviendas y las casas que permanecen a su alrededor.

La ciudad es un organismo vivo que se encuentra en una constante actividad. Por eso, los arqueólogos consultan las fotografías aéreas antiguas para comprobar y entender las transformaciones de las ciudades a lo largo del tiempo. Los investigadores suelen consultar las fotografías aéreas que realizaron los militares estadounidense durante la década de 1950, ya que el ejército de Estados Unidos tomó imágenes completas de todos los territorios españoles de la Península Ibérica para comprobar la viabilidad estratégica de establecer las bases militares en España.

Las fotografías aéreas antiguas aportan mucha información, porque, en el momento en que se realizaron esas imágenes, las urbes no se habían transformado mucho desde el punto de vista urbanístico y el entorno natural y rural que las rodeaba tampoco se había alterado desde la Edad Media. El gran cambio se produce en los pueblo que circundan las urbes en la década de 1960 por culpa de la concentración parcelaria, ya que se transforma el campo. Asimismo, en ese periodo también crece la extensión de las ciudades.

En las fases de crecimiento o de abandono urbano, las ciudades se transforman, ya que se consolidan, se conservan, se absorben o se destruyen junto con los monumentos que los antepasados erigieron en el pasado. En caso de que se preserve el patrimonio cultural, las urbes acumulan la historia de un lugar determinado. Las ciudades tienden a superponerse, por lo que las urbes antiguas quedan fosilizadas debajo de las ciudades actuales.

La arqueología urbana posee dos funciones principales. Por un lado, sirve para proteger y salvaguardar el patrimonio arqueológico por la obligatoriedad legislativa de tener que sondear y excavar en caso de querer remodelar, transformar o construir en el casco urbano de las ciudades. De esta forma, los expertos estudian y preservan los restos arqueológicos descubiertos en ese lugar. Por otro lado, a través de estas investigaciones, los arqueólogos conocen y entienden cómo se han producido la diversas fases de transformación urbanística en las urbes actuales.

Durante la década de 1960, las ciudades españolas pierden una gran parte de su patrimonio urbano, porque los promotores inmobiliarios destruyen múltiples edificios antiguos que ostentan un gran valor arquitectónico y cultural, con el fin de resolver el problema social y urbanístico que está provocado por el crecimiento demográfico. Asimismo, no existe durante este periodo una ley patrimonial que proteja estas construcciones.

Actualmente, la legislación obliga a proteger una edificación patrimonial en el momento en el que se declara como un Bien de Interés Cultural. Por lo tanto, los promotores inmobiliarios destruyen las construcciones antes de que una comisión de patrimonio se reúna y decrete esas edificaciones como elementos de protección que hay que preservar.

Los objetivos de la arqueología urbana

La arqueología urbana sirve de foco para conocer y entender cómo era la planificación urbanística, la topografía y la morfología de las ciudades antiguas y ayuda a diseñar los planes de protección del patrimonio urbano de una urbe determinada. Esta práctica arqueológica contribuye al estudio del desarrollo urbanístico e histórico de las ciudades y se encarga de configurar y de impulsar la identidad nacional y cultural de una urbe específica.

Los políticos utilizan los yacimientos de la arqueología urbana como un recurso para enaltecer la identidad nacional y la herencia cultural de una ciudad determinada. Los gobiernos emplean los restos arqueológicos que se descubren en las urbes para defender sus posturas políticas a través de la apelación al sentimentalismo, a la ideología y a los aspectos culturales que emanan esos yacimientos urbanos. Los investigadores deben integrar en la ciudad actual los restos arqueológicos excavados más importantes que expliquen la historia cultural y patrimonial de la urbe antigua, con el fin de convertirlos en centros turísticos y de peregrinación que generen riqueza a la ciudad.

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Excavación del Museo del Born en Barcelona. Fuente: Xavi Calzada.

Existen diversas ciudades actuales en España que apelan a la identidad cultural y nacional de su historia antigua para potenciar y fomentar el turismo con el que sacar un gran rédito económico a través de su patrimonio arqueológico urbano. Los gobiernos excavan, restauran y preservan los restos arqueológicos antiguos, como los teatros romanos, y los transforman en núcleos turísticos musealizados y en centros de investigación, con el fin de concentrar todos los sectores y departamentos de investigación en los que se estudie un tema histórico determinado únicamente en esta ciudad.

La arqueología urbana elabora e impulsa los mecanismos, las ordenanzas y los planes urbanísticos necesarios para estudiar y proteger de manera regular los bienes muebles e inmuebles de carácter histórico, que son susceptibles de ser estudiados con una metodología arqueológica y que se hallan en el subsuelo o en la superficie de los núcleos urbanos de las ciudades.

La legislación que regula el patrimonio histórico nacional español obliga a los gobiernos a realizar una arqueología urbana. A partir de la década de 1980, se producen las transferencias de la protección y de la preservación del patrimonio a las distintas autonomías, En ese momento, las diversas comunidades autónomas crean departamentos que se encargan de salvaguardar y de proteger su patrimonio. Las ciudades también constituyen sus propios servicios arqueológicos, con los que preservar y defender el patrimonio cultural que ostentan sus territorios. A lo largo de esta década, también se democratiza el acceso a la cultura para todos los ciudadanos, ya que se transforma en un elemento que está al alcance de todos los individuos. Por lo tanto, la cultura deja de tener un carácter clasista, en el que sólo intervienen las élites de las urbes y se convierte en un fenómeno popular en el que participan todos los estamentos sociales de la sociedad.

Durante la década de 1980, las administraciones públicas comienzan a crear estos departamentos y servicios arqueológicos municipales con el objetivo de que el patrimonio cultural se convierta en un elemento diferencial que sirva para buscar la identidad nacional particular de estas urbes y de estas comunidades autónomas. Por lo tanto, el patrimonio se transforma en un componente dinamizador en el que los arqueólogos deciden efectuar una serie de excavaciones arqueológicas con las que intentar justificar la identidad nacional de estas comunidades, y de este modo, rubricar, acreditar, documentar y consolidar su propia existencia como autonomía. Los expertos intentar encontrar diversos elementos que permitan a las comunidades demostrar por qué poseen una identidad y una herencia cultural particular y diferente al resto.

En la actualidad, estos departamentos y servicios arqueológicos están disminuyendo o desapareciendo en las urbes y en las autonomías. Esto se debe a que los investigadores comienzan a generar problemas a los principales promotores inmobiliarios españoles, porque paralizan y retrasan los periodos en la ejecución de las obras privadas y públicas. De esta forma, los gobiernos decretan que estos expertos municipales y autonómicos dejen de tener atribuciones sobre la arqueología privada, por lo que sólo pueden actuar en el espacio público, ya sea en la construcción o en la remodelación de viales o de parcelas públicas. Por lo tanto, el propietario del espacio privado es el encargado de efectuar los trabajos de  prospección, de sondeo, de excavación o de conservación del patrimonio.

Los servicios arqueológicos siguen ostentando una gran preponderancia en aquellas ciudades en las que la arqueología mantiene a flote la economía de estas urbes, como Alcalá de Henares. En estos territorios, la ciudad está aprovechando el tirón turístico y académico de sus construcciones arqueológicas, por lo que está explotando estos recursos como un elemento de dinamización económico y patrimonial.

Los problemas de la arqueología urbana

La arqueología urbana tiene un gran problema en una serie de ciudades que se han expandido de manera caótica, como la capital egipcia de El Cairo. Esta urbes ha crecido de forma aleatoria, ya que no se ha desarrollado a partir del diseño de una planificación urbanística, por lo que no se ha transformado a través de un orden predefinido. Por lo tanto, el gobierno debe ejecutar unas obras inmensas para solucionar los problemas de movilidad y por la necesidad de descongestionar el tráfico en la ciudad, por lo que construye un gran vial que atraviesa toda la ciudad. El contratiempo se produce en el momento en el que los obreros encuentran unos restos arqueológicos que pertenecen al periodo del Antiguo Egipto en el lugar en el que se construye la autovía. De esta forma, se paraliza la obra hasta que los arqueólogos no excaven la totalidad del yacimiento.

Esta práctica arqueológica presenta otra polémica, ya que la legislación impone unas normas urbanísticas muy severas a los propietarios de un edificio patrimonial, ya que no pueden ejecutar algunas obras que son esenciales para la vida cotidiana de los vecinos, como instalar un ascensor, porque tienen prohibido alterar el interior o el exterior de la estructura.

La arqueología urbana presenta una serie de inconvenientes contra los que tiene que luchar. Esta práctica arqueológica debe pugnar ante el desarrollo urbanístico y la destrucción patrimonial. El incremento de nuevas construcciones urbanas, con las que resolver el problema del crecimiento demográfico, obliga a las urbes a expandirse superficialmente y en profundidad. Asimismo, los promotores inmobiliarios emplean unas cimentaciones más potentes, por lo que destruyen y deterioran los restos arqueológicos que se hallan en el subsuelo de las nuevas viviendas. Estos constructores penetran los niveles inferiores del terreno para realizar aparcamientos y pueden dañar los yacimientos. Por otro lado, los nuevos viales de comunicación y las remodelaciones urbanas pueden corromper la preservación y la protección patrimonial de una ciudad.

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Excavación en el Paseo Independencia de Zaragoza. Fuente: Heraldo de Aragón.es

A partir de finales de la década de 1990, los ciudadanos prefieren vivir en las urbanizaciones de la periferia de las ciudades en vez de en el casco antiguo de las urbes. Este hecho amplía el problema de la destrucción del patrimonio. De esta forma, los centros históricos de algunas ciudades se convierten en zonas conflictivas y marginales. Los gobiernos tratan de convertirlos en centros culturales para revertir esta situación y reinventar el casco histórico a través de diversas medidas, como la gentrificación. Por lo tanto, a partir de la recuperación del patrimonio cultural de una ciudad, se revitaliza completamente un barrio urbano marginal. Estas áreas anteriormente conflictivas se convierten en importantes zonas turísticas tras la rehabilitación de un elemento patrimonial.

De esta forma, los gobiernos crean nuevos barrios en las periferias de las ciudades y desalojan a los maleantes de estas futuras áreas turísticas próximas al yacimiento restaurado. Por lo tanto, estos delincuentes comienzan a vivir de forma gratuita en sus nuevas viviendas en los arrabales y las clases altas empiezan a instalarse en las proximidades del nuevo yacimiento restaurado, ya que los dirigentes derriban las antiguas casas destartaladas y construyen unas viviendas modernas para los nuevos inquilinos de las clases pudientes. Con la excusa de impulsar y potenciar el patrimonio cultural de una ciudad, se logra sanear ese área urbana de delincuencia y de prostitución.

Además, se altera el entorno urbano del casco histórico de las ciudades, ya que se construyen centros y museos públicos y tiendas turísticas alrededor del yacimiento. Estas acciones políticas revitalizan la economía de la ciudad, ya que disminuyen el paro y fomentan el empleo turístico. De esta forma, las ciudades son capaces de reinventarse a partir de efectuar una gran inversión económica en potenciar y promocionar el turismo cultural. Sin embargo, la restauración del patrimonio cultural es una apuesta muy arriesgada, porque es necesario realizar una fuerte inyección de capital a la hora de ejecutar las labores arqueológicas de excavación, adecuación y rehabilitación de los elementos patrimoniales de la urbe. Por lo tanto, estas inversiones obtienen una rentabilidad a largo plazo, por lo que hay que esperar un tiempo para que estas actuaciones tengan un gran rédito económico.

Uno de los mayores problemas que presenta la arqueología es que se trata de una práctica destructiva. Por lo tanto, los expertos restauran y preservan un asentamiento, pero para ello, deben eliminar las ocupaciones posteriores y tienen que sacrificar la excavación de los emplazamientos humanos anteriores. Los arqueólogos adecuan y rehabilitan un elemento patrimonial tratando de facilitar al visitante la realización de una visualización completa y fiel de la forma y de la estructura que presentaba antiguamente la ocupación, con el fin de que el turista sea capaz de elaborar una correcta lectura de cómo fue el yacimiento en realidad. Este hecho se consigue mediante la colocación de una serie de carteles y de paneles didácticos y divulgativos que expliquen al visitante los elementos culturales que está contemplando.

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Excavación del Museo del Born en Barcerlona. Fuente: Xavi Calzada.

En algunas ocasiones, los arqueólogos deciden sacrificar los restos arqueológicos que se pueden llegar a descubrir en los asentamientos anteriores y posteriores de la ocupación que se pretende recuperar y restaurar, con el propósito de proporcionar una visión global y fiel del yacimiento a rehabilitar. Por lo tanto, los expertos deben analizar y seleccionar qué restos arqueológicos se van a destruir y cuáles se van a restaurar para que el visitante tenga una visión general y comprensible de un yacimiento determinado.

La mayor parte de los problemas relacionados con la arqueología urbana están basados en la falta de publicaciones, porque existen muchos informes sin publicar sobre los trabajos arqueológicos ejecutados en las ciudades. En otras ocasiones, los restos arqueológicos hallados poseen un mal estado de conservación o se degradan con el paso del tiempo, ya que los expertos no toman las medidas necesarias para preservarlos y protegerlos adecuadamente. Asimismo, los arqueólogos no estudian los materiales arqueológicos encontrados y recogidos en los yacimientos, por lo que los restos permanecen indefinidamente albergados en los sótanos y en los depósitos de los museos sin ser analizados e investigados por ningún especialista. Incluso, los arqueólogos desconocen la procedencia real de diversos restos arqueológicos guardados en estos lugares, porque han desaparecido los informes y se han podrido las etiquetas que indicaban el origen de estas piezas. De esta forma, muchos museos presentan serios problemas de almacenamiento, ya que no pueden albergar más restos desclasificados y descatalogados.

Realizado por: Eduardo Acín (Periodista)

 

 

 

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