Las características del Homo neanderthalensis (I)

Los primeros hallazgos

Este humano primitivo fue descubierto en el valle de Neander en 1856. Este valle se encuentra ubicado en el estado de Alemania. Posteriormente, el geólogo británico William King identificó en 1864 que estos huesos, que eran un fémur y un fragmento de cráneo, pertenecían a una especie humana extinta. Esta especie habitó la Tierra desde hace unos 230.000 años hasta hace unos 40.000 años.

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Fuente: El País

Sin embargo, ya se habían descubierto con anterioridad varios restos óseos de este humano primitivo en la comuna belga de Engis, en donde se encontró en 1829 un maxilar superior con varios dientes de un individuo infantil, y en la cantera gibraltareña de Forbes, que se halló en 1848 un cráneo en buen estado de conservación. Aunque los investigadores no relacionaron estos huesos con este nuevo antepasado humano. El Homo neanderthalensis fue el primer humano primitivo en descubrirse y es la especie que más se conoce. Se han hallado los restos óseos de más de 500 individuos diferentes. Está especie habitó en las regiones de Europa Occidental, en las zonas de Oriente Próximo y en las áreas de Asia Central, de Siberia y del Cáucaso.

Las características físicas del homínido y la hibridación con el Homo sapiens

Esta especie tenía una serie de características principales y de rasgos distintivos. Poseía el torus supraorbital muy marcado, por lo que este humano primitivo presentaba un reborde óseo en la parte del cráneo situada por encima de los ojos. Tenía prognatismo facial, ya que poseía una frente baja y presentaba un rostro saliente. Este antepasado humano no tenía una cara plana. Poseía una acusada dolicocefalia, porque tenía una cráneo muy alargado hacia atrás. Ostentaba una abertura nasal muy amplia y una cavidad interna nasal muy grande y protuberante. Algunos investigadores afirman que esta especie presentaba una nariz muy grande para calentar el aire antes de que llegara a los pulmones, ya que habitaban en un clima muy frío. Otros expertos aseguran que esta nariz tan grande servía para oxigenar mejor el cuerpo, ya que este hombre primitivo tenía una complexión muy robusta.

El Homo neanderthalensis poseía una dentición bastante similar a la que presenta el ser humano actual. Sin embargo, este antepasado humano no tenía barbilla, ya que la mandíbula carecía de mentón. Presentaba un espacio retromolar entre la rama ascendente y el tercer molar, por lo que detrás de la muela del juicio, poseían un hueco, en el que podría situarse agregado un diente molar más. Tenían unos dientes bastantes pequeños en comparación con su envergadura. Esto se debía a que cocinaban la mayor parte de los alimentos que ingerían, por lo que no necesitaban ostentar unos dientes muy potentes y grandes.

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Fuente: El Mundo

Tenían una capacidad craneal muy alta, ya que el volumen de su cerebro rondaba entre los 1.200 y 1.700 centímetros cúbicos. Presentaban una capacidad craneal mayor que la del ser humano moderno, pero poseían un menor índice de encefalización que la del ser humano actual. La encefalización es la relación existente entre el tamaño del cerebro y el tamaño del cuerpo de un individuo. Esta especie poseía un cerebelo más pequeño que el Homo sapiens, por lo que tenía mayores dificultades a la hora de procesar la información.

Este humano primitivo presentaba una gran robustez, ya que poseía una gran envergadura. Existía un dimorfismo sexual entre ambos géneros. El macho medía unos 1,70 metros de estatura y la mujer medía alrededor de 1,60 metros de estatura. El peso del macho oscilaba entre los 70 y los 90 kilogramos. Esta especie poseía unos huesos muy densos y muy robustos. El Homo neanderthalensis tenía unas extremidades superiores y unas extremidades inferiores muy cortas en comparación con el ser humano actual. Era una especie que poseía una constitución física achaparrada y compacta. Este humano primitivo presentaba una cavidad torácica más triangular y cónica que la del Homo sapiens, que posee una morfología más cilíndrica.

Este antepasado humano cumplía dos reglas morfológicas y fisiológicas que están relacionadas con la adaptación al clima frío. Por un lado, la Regla de Allen indica que si las extremidades superiores e inferiores de una especie son cortas, este ser vivo se aclimatará mejor a una temperatura fría. Por otro lado, la Regla de Bergman plantea que si una especie posee un cuerpo muy ancho y muy robusto, este ser vivo se acomodará mejor al clima gélido. La esperanza de vida del Homo neanderthalensis rondaba entre los 35 y los 40 años de edad. Tan sólo un 10% de los individuos descubiertos de esta especie llegaron a superar los 40 años de vida.

Este antepasado humano poseía el gen FOXP2, que está asociado con el habla. Por lo que algunos científicos consideran que podían comunicarse e interaccionar entre ellos. También tenía el gen MC1R, que está relacionado con la pigmentación de la piel. Algunos expertos creen que algún individuo de este antepasado humano posiblemente pudiera ser pelirrojo. El grupo sanguíneo de la mayoría de los individuos de este humano primitivo era el tipo 0.

El Homo neanderthalensis hibridó con la especie Homo sapiens posterior, por lo que mantuvieron relaciones sexuales y descendencia. Los investigadores afirman que todos los humanos modernos, que no nacieron en el continente africano, poseen un pequeño porcentaje de ADN neandertal. Los expertos descifraron el genoma del Homo neanderthalensis en el año 2010. Por ahora, tan solo se ha conseguido secuenciar el ADN de unos 20 individuos de este antepasado humano. Los científicos lograron este hito a partir del estudio de los restos óseos de varios individuos de esta especie que habían sido hallados en diversos yacimientos de Europa del Este y de Europa Occidental. Los expertos descubrieron que el Homo neanderthalensis y el ser humano actual están separados por entre dos millones y 1,5 millones de letras de ADN, por lo que los investigadores dataron la separación entre esta especie y el Homo sapiens entre hace 750.000 y hace 550.000 años.

Los resultados obtenidos, a través del descubrimiento del genoma, evidenciaron que había existido cierta hibridación ocasional y regular entre el Homo neanderthalensis y el Homo sapiens, por lo que ambas especies habían mantenido relaciones sexuales y descendencia a lo largo de la historia. La primera hibridación entre los individuos de ambas especie se produjo  hace unos 100.000 años.

Los investigadores descubrieron los restos óseos de un Homo sapiens primitivo en un yacimiento denominado Pestera cu Oase , que está ubicado en el suroeste del estado de Rumanía. Este individuo presentaba entre un 6% y un 9% de ADN de Homo neanderthalensis. Este resultado indica que un tatarabuelo de este antepasado humano era de la especie Homo neanderthalensis.

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Fuente: La Vanguardia

Los investigadores también hallaron en el año 1999 el esqueleto completo de un niño de unos cuatro años de edad. Este individuo aparentemente poseía una combinación de rasgos físicos del Homo neanderthalensis y de características físicas del ser humano moderno. Este antepasado humano habitó en la Tierra hace unos 25.000 años. Los restos óseos fueron encontrados por el paleoantropólogo portugués Joao Zilhao en el yacimiento de Lagar Velho, que está situado en la región de Leiria, que está ubicada en el estado de Portugal. Este descubrimiento podría demostrar la existencia de una hibridación entre el Homo neanderthalensis y el Homo sapiens. Ambas especies pudieron mantener relaciones sexuales entre ellas y crear descendencia.

El cuerpo del niño fallecido se encontraba depositado en una tumba junto a una serie de restos óseos, que pertenecían a varios ciervos y conejos primitivos y junto a diversos collares, que estaban fabricados con conchas. La localización de estos elementos decorativos hace pensar a los expertos que estos objetos fueron colocados en ese lugar de forma intencionada durante la celebración de un ritual o de una ofrenda funeraria.

En el año 2010, el biólogo sueco, Svante Paabo, consiguió secuenciar completamente el genoma de la especie Homo neanderthalensis. Paabo observó que todos los seres humanos actuales, que no provengan del continente africano, poseen un pequeño porcentaje de ADN de este antepasado humano. Este porcentaje, que ronda el 2%, procede de las hibridaciones que se produjeron entre el Homo neanderthalensis y el Homo sapiens.

Los científicos evidenciaron la existencia de un antepasado en común entre el Homo sapiens y el  Homo neanderthalensis, que vivió en la Tierra hace unos 600.000 años. La diversidad genética entre ambas especies no era lo suficientemente grande como para impedir la fertilidad y la descendencia entre ambos homínidos.

Los investigadores han comprobado la existencia de diversos episodios de hibridación entre ambas especies. La primera hibridación se produjo en varias regiones del Levante mediterráneo, como en el Monte Carmelo israelí y en algunas zonas de Siria, que están situadas en Oriente Próximo. Una comunidad de Homo neanderthalensis levantinos orientales mantuvieron relaciones sexuales y crearon descendencia con un grupo de Homo sapiens, que provenían del continente africano. Estas hibridaciones sucedieron hace unos 100.000 años. Existió una segunda hibridación entre una comunidad de Homo neanderthalensis, que habitaba en el continente europeo, y un grupo de Homo sapiens, que había llegado a Europa Oriental procedente de África. Este encuentro sexual se produjo hace unos 60.000 años.

El aporte genético del ADN del Homo neanderthalensis en el ADN del ser humano actual tuvo una serie de consecuencias genéticas. El ser humano moderno obtuvo un mayor nivel de queratina en la piel, por lo que la piel humana logró una mejor adaptabilidad a los entorno no africanos en los que hacía un escaso sol. De este modo, la pigmentación del Homo sapiens se fue aclarando, con el fin de poder asimilar mejor la vitamina D. Gracias a esto, el ser humano moderno pudo sintetizar mejor esta vitamina.

Por culpa de la hibridación del Homo sapiens con el Homo neanderthalensis, el ser humano actual es más propenso a sufrir diversas enfermedades como la diabetes, el lupus o la enfermedad de Crohn. Sin embargo, esta hibridación también ocasionó una respuesta más rápida del sistema inmunológico humano en contra de las enfermedades. Este hecho provocó una mejor lucha en contra de las infecciones, pero una peor defensa en contra de las alergias. La hibridación y la mezcla genética del Homo sapiens con las especies europeas de Homo neanderthalensis fue muy beneficiosa para el ser humano moderno, porque los individuos Homo sapiens carecían de las defensas necesarias para sobrevivir a los diversos agentes patógenos existentes en Europa. Por lo tanto, el contacto sexual entre ambas especies hizo posible que el Homo sapiens estuviera protegido de varias enfermedades que afectaban al territorio europeo.

Los científicos han descubierto que los seres humanos actuales sólo tenemos un pequeño porcentaje de ADN de individuos Homo neanderthalensis femeninos. Esto se debe al azar o a una incompatibilidad genética, ya que pudo existir algún problema en el cromosoma Y de ambas especies, por lo que este cromosoma del Homo neanderthalensis pudo ser rechazado por las mujeres Homo sapiens. De esta forma, los varones recién nacidos podían ser estériles o las hembras podían sufrir abortos naturales en caso de tener un niño en su vientre.

Estructura social y estilo de vida

Este estudio genético también ha permitido descubrir que el Homo neandertalensis vivía en grupos de población muy pequeños, en el que cada una de las comunidades de esta especie estaba bastante aislada entre sí. Hubo muy poco flujo genético entre unas poblaciones con otras. Este humano primitivo no llegó a tener nunca una población muy numerosa. Este antepasado humano poseía una diversidad genética muy baja. Esta especie se extinguió de la Tierra hace unos 40.000 años.

Estos individuos empleaban habitualmente la dentadura como si fuera una herramienta, ya que poseían varios desconchados en el esmalte de los dientes. Estos humanos primitivos tenían algunas heridas por corte en los dientes incisivos. Algunos científicos aseguran que estas heridas se produjeron debido a que empleaba las herramientas de piedra para trocear la carne que consumían. Mordían la carne y cortaban un trozo de la misma mientras sujetaban el filete con los dientes. En ocasiones, se les escapaba el instrumento cortante y se herían la boca. Esta especie también sabía trabajar la piel. Fabricó una serie de herramientas específicas con las que procesar la piel de los animales prehistóricos. De esta forma, confeccionó varios tipos de vestimentas con las que protegerse del frío.

La mayor parte de los individuos hallados eran diestros y utilizaban con mucha frecuencia diversas ramas pequeñas para hurgarse los dientes a modo de mondadientes. Alguno de los miembros de esta especie presentaba hipoplasia, que es un defecto en el desarrollo dental. Este defecto está asociado a diversos problemas en la alimentación infantil. La alimentación deficitaria en la edad infantil podría ser la que ocasionó esta enfermedad a estos individuos.

El Homo neanderthalensis practicaba un emparejamiento patrilocal, porque las mujeres provenían de grupos familiares distintos y los varones procedían de un mismo grupo familiar, ya que los hombres estaban emparentados. Esta especie dividía el trabajo en diferentes áreas estructuradas. Existían diversas zonas en las que se realizaba una actividad distinta y específica en cada una de ellas. Había un lugar determinado en el que se realizaba una única acción, como trabajar la piel o elaborar herramientas de piedra. En algunos yacimientos se han hallado varios instrumentos fabricados con madera endurecidos al fuego, como unos bastones realizados con madera de boj hace unos 170.000 años y una punta curva elaborada con madera de tejo hace unos 90.000 años. La punta curva fabricada con madera de tejo era usada para remover la tierra, con la intención de extraer las raíces de los árboles como alimento.

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Fuente: The Guardian

Esta especie estableció unos modernos y unos avanzados lazos sociales en cada uno de los grupos de población existentes. Los investigadores han encontrado pruebas evidentes que indican que este antepasado humano cuidaba a los miembros de su grupo que estaban inválidos o enfermos. Mantenían en el grupo a los individuos totalmente improductivos y que no aportaban nada práctico, ni beneficioso al colectivo social. Los investigadores descubrieron en la cueva de Shanidar, que está ubicada en el estado de Irak, los restos óseos de un hombre adulto de avanzada edad que estaba tullido, ya que era tuerto, tenía el antebrazo y la mano derecha seriamente dañados y presentaba graves problemas en las articulaciones de la pierna derecha. De esta forma, este individuo sobrevivió gracias a los cuidados del resto de los integrantes de su grupo social. Por lo tanto, el Homo neanderthalensis poseía un sentimiento de pertenencia a una comunidad. Era capaz de empatizar con los menos capaces y ayudarles a sobrevivir, a pesar de su incapacidad y de su disfuncionalidad para aportar algo beneficioso al grupo social.

También aparecieron diversos restos óseos quemados, que estaban situados muy próximos a las hogueras. Los huesos eran quemados como combustible para proporcionar calor y avivar el fuego. Además de emplear el fuego para calentarse del frío, estos antepasados humanos lo utilizaban como un medio de defensa personal, con el fin de protegerse del ataque de otros carnívoros y para ahuyentar a los animales prehistóricos peligrosos. El uso del fuego permitía a estos humanos primitivos poder alumbrar el interior de las cuevas de noche. De este modo, los Homo neanderthalensis podían dedicar ese periodo extra de luz para interaccionar entre sí y convivir socialmente en la comunidad durante más tiempo. Por lo tanto,  permanecían juntos y realizaban una serie de actividades amenas de tiempo libre, más allá de la mera supervivencia.

Realizado por: Eduardo Acín (Periodista)

Bibliografía:

Querol, María Ángeles. De los primeros seres humanos / Ma. Angeles Querol . – 3a reimp. Madrid: Síntesis, D.L. 2011

Domínguez Rodrigo, Manuel. En el principio de la Humanidad / Manuel Domínguez- Rodrigo Madrid: Síntesis, D.L. 2018

Humphrey Louis & Stringer Chris. Our human story, Londres: National history museum. 2018.

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