Bukassa Kabengele: “La población negra brasileña vive en una sociedad racista, xenófoba y excluyente”

El intérprete, que protagoniza la película Pacificado, obtiene la Concha de Plata a Mejor actor en el festival de San Sebastián.

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Los actores Cassia Nascimiento, Débora Nascimiento y Bukassa Kabengele posan junto al director Paxton Winters en el festival de cine de San Sebastián. Foto: Eduardo Acín

Bukassa Kabengele, que encarna a Jaca en el largometraje, es una persona muy comprometida con las graves desigualdades sociales que existen en la sociedad brasileña. El actor explica, con un tono sereno y frío, la cruda realidad que padecen diariamente los habitantes de las favelas. La mayoría de estos asentamientos chabolistas están integrados por comunidades negras y mestizas. Estas personas suman más de la mitad de los residentes totales de Brasil, ya que este estado posee el mayor porcentaje de población de color en el mundo, fuera del continente africano.

El intérprete diserta un discurso elocuente, sincero y honesto, con el que trata de conciliar a todas las partes implicadas en este problema de carácter estamental, económico y político. Kabengele explica cómo los sectores más pobres viven el día a día en un estado gobernado por el militar Jair Bolsonaro. El político brasileño ha decretado una serie de medidas para garantizar la seguridad del país, con el fin de eliminar las altas tasas de criminalidad. Estas políticas han dejado un total de 881 personas asesinadas por las fuerzas de élite en el primer semestre de este año en la ciudad de Río de Janeiro, de las cuales 825 pertenecen a la raza de color. “Existe un problema social muy grave, ya que la población negra brasileña vive en una sociedad racista, xenófoba y excluyente. Me alegra que Pacificado resalte el protagonismo de estas comunidades, que están excluidas por la sociedad”, expone el actor.

Los jóvenes de las favelas tienen un índice de analfabetismo y de mortalidad muy elevado, y las cifras de asesinato incrementan cada año en los asentamientos. Estas estadísticas preocupan a las autoridades del país, que deciden enfrentarse a estos problemas ejerciendo una violencia inusitada, que no hace más que aumentar las listas de fallecidos. El gran obstáculo que existe para detener de raíz este foco de violencia es que las comunidades negras no les importan a nadie. Estas personas no poseen ningún tipo de relevancia social, por lo que sólo aparecen en los medios de comunicación cuando se habla peyorativamente de ellos por estar vinculados con la criminalidad. Este hecho genera un gran odio de la sociedad hacia estas comunidades, que provoca que sean vistas como una lacra y una rémora que detiene el avance del estado.

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Los actores Bukassa Kabengele, Cassia Nascimiento y Débora Nascimiento posan en el festival de cine de San Sebastián. Foto: Eduardo Acín.

Por eso, es tan importante que Pacificado no se centre en la violencia y en el tráfico de armamento y de estupefacientes en las favelas. El director de la película, Paxton Winters, decide mostrar los elementos humanos que se desarrollan en ese entorno tan hostil e inhóspito. El cineasta alcanza el propósito de que el espectador llegue a empatizar con los personajes. El público entiende el porqué de las actuaciones y del comportamiento de los protagonistas, porque el film proyecta detalladamente las conexiones internas y los códigos de honor que se establecen en los asentamientos. “La película se enfoca en las relaciones humanas, y no se basa en la violencia existente entre las bandas de traficantes de drogas y de armas. Winters refleja el amor y la complicidad que hay en las favelas. Tenemos que demostrar que, a partir de la cultura, la educación y el amor, se puede transformar la situación social de estas personas”, indica Kabengele.

Según los datos de la fundación Abrinq, más 5,8 millones de jóvenes brasileños viven en una situación de extrema pobreza. La ONG también revela que cerca de un 70% de los niños menores de tres años no tienen acceso a las guarderías, y que más de 1,5 millones de estudiantes de entre 15 y 17 años abandonan la escuela anualmente. Estos datos devastadores señalan los problemas educativos, sociales y económicos que padece el país.

El intérprete también habla de las nefastas condiciones de vida que sufren los jóvenes en el estado, y reclama que alguna institución confíe en ellos y les ayude. “Los niños tienen una gran carencia cultural y afectiva. El sistema les arrebata la infancia a los chavales. Los jóvenes sólo presencian escenas de violencia durante su juventud, porque toda la sociedad está desbordada de crímenes. Estas personas necesitan una oportunidad para evolucionar socialmente, y de este modo, abandonar la violencia para siempre”, asegura el actor.

Durante el rodaje, el intérprete convivió unos meses con los habitantes de los asentamientos chabolistas. A lo largo de ese tiempo, sufrió graves incidentes y presenció diversos altercados violentos entre los traficantes y las fuerzas de seguridad brasileñas. “Oíamos continuamente disparos de armas de fuego. Yo estaba realmente asustado por mi vida. Un día, comenzamos a grabar una escena, y de pronto, se produjo un tiroteo entre las tropas de élite policiales y los criminales de las favelas. Recuerdo que permanecimos más de 40 minutos tumbados en el suelo esperando a que terminara el intercambio de disparos”, asegura Kabengele.

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Los intérpretes Cassia Nascimiento, Débora Nascimiento y Bukassa Kabengele posan junto al director Paxton Winters en el festival de cine de San Sebastián. Foto: Eduardo Acín.

El actor realizó una profunda catarsis espiritual, a través de la cual, ser capaz de orientar la visión personal de su personaje El intérprete se desnudó internamente, con el fin de sumergirse en el papel, y de este modo, poder encarnar de una forma fiel y precisa a Jaca, un antiguo líder de las favelas que acaba de salir de prisión, después de haber cumplido una larga condena. “Tras meditar el manejo de mi personaje, nació de mi interior su vida y su alma, como si fuera una encarnación en mi cuerpo. Me interesaba mostrar la parte humana de Jaca. Para ello, tuve que desnudarme de la vanidad, porque quería deconstruir cualquier tipo de caricatura y de imagen predefinida sobre las personas que habitan en las favelas”, afirma el actor.

Kabengele tenía claro que su interpretación debía huir de los cánones preestablecidos, que están relacionados con la típica soberbia que expresa un líder de una organización criminal. El intérprete no quería proyectar una acentuación manierista, con el fin de conferir una visión humana a su personaje. “Me propuse salir de los estereotipos y alejarme de la caricatura. Me empeciné en no resaltar los viejos clichés que el público tiene de las favelas. Para ello, paseaba diariamente por sus calles, y contemplaba a jóvenes huérfanos que carecían de todos los elementos básicos necesarios para la vida”, comenta el intérprete.

Pacificado no tiene una fecha de estreno en las salas de cine españolas, por lo que el público todavía tardará un tiempo en contemplar este magnífico film. La película, que ganó la Concha de Oro en el festival de San Sebastián, también cuenta con las interpretaciones de Cassia Nascimiento, Débora Nascimento y Léa Garcia.

Realizado por: Eduardo Acín (Periodista)

 

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