Los Jíbaros

Localización

Estos indígenas viven en las regiones próximas a la cuenca del río Amazonas. Los nativos habitan en las estribaciones montañosas de la vertiente atlántica de Los Andes. Por lo tanto, ocupan diversos territorios de Perú y de Ecuador. Los Jíbaros son un pueblo amerindio formado por unas 40 tribus, que vive en la región amazónica del este de Ecuador y en las zonas limítrofes del norte de Perú. Los indígenas habitan en las laderas bajas orientales de la cordillera de Los Andes y en los valles de los ríos Marañón, Santiago y Pastaza. Los nativos, que se dan a sí mismos el nombre de shuar, están divididos en cuatro grandes subgrupos, que poseen una rama lingüística independiente. Las diferentes lenguas se denominan aguaruna, shuar, achualhuambisa. Este pueblo contiene cuatro subgrupos: los antipa, los aguaruna, los huambiza y los achual. Algunos investigadores consideran que el concepto Jíbaro proviene de una deformación del término xivar, que significa en la lengua shuar la palabra gente.

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Fuente: Pinterest.

Los indígenas presentan un sistema de hábitat muy peculiar. Los nativos suprimen la creación de un poblado con un espacio central, por lo que las aldeas constituyen una forma, que se encuentra completamente mimetizada con el entorno natural selvático de la región en la que residen. De este modo, las viviendas son más difíciles de localizar y son más fáciles de defender, en caso de que sean atacadas por una tribu enemiga.

Los Jíbaros son un pueblo muy belicoso y están continuamente guerreando. Los indígenas permanecieron independientes y lograron rechazar varios intentos de sometimiento y de subyugación por parte de los incas durante el periodo prehispánico. Posteriormente, el Imperio Inca fue conquistado por los colonos españoles. Los shuar también consiguieron resistir los esfuerzos de los misioneros españoles a lo largo del siglo XVI, pues los navegantes europeos querían colonizarlos, evangelizarlos y convertirlos al cristianismo.

Durante el siglo XVI, los nativos, dirigidos por Kirup, expulsaron definitivamente de su territorio a los españoles. Los europeos acabaron desistiendo de su propósito de pretender adentrarse en el territorio dominado por estos autóctonos, porque no existían  abundantes materias primas en la región que extraer y explotar. De esta forma, los exploradores españoles decidieron que no valía la pena estar combatiendo continuamente con este pueblo amazónico, pues no había copiosos recursos naturales en la zona. Los colonizadores les denominaron con el apelativo de Jíbaros, como sinónimo de salvajes. Este apodo surgió porque los nativos realizaban un sádico y violento ritual. Tras matar a sus enemigos, los indígenas practicaban el rito del tzantza, consistente en cortar y reducir la cabeza del oponente.  Esta costumbre tenía su origen en la creencia de que, de esta forma, se anulaba el poder maléfico del alma enemiga.

Religión

Las creencias y la mitología jíbara están vinculadas a la naturaleza y a las leyes del universo, y se manifiestan en la existencia de una amplia gama de seres superiores, que están relacionados con diversos fenómenos, como la creación del mundo, la vida, la muerte y las enfermedades. Tanto el Sol como la Luna son dos elementos muy importantes para este pueblo. Los shuar creen en la existencia de una serie de espíritus que pueblan la selva en la que habitan. La mayoría de estos personajes míticos son descritos como seres humanos, y entre ellos, están los antepasados de los indígenas actuales, los antepasados de distintos animales y plantas, y ciertos espíritus que poseen varios poderes y conocimientos sobrenaturales especiales, y son llamados Arútam.

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Fuente: BBC.

Los Jíbaros piensan que hay cinco espíritus trascendentales.  Etsa personifica el bien en la lucha contra el mal, y esta representado como el Sol. Los Iwia son unos gigantes antropófagos maléficos. Shakaim es la divinidad de la fuerza y de la habilidad para el trabajo masculino, es decir, es la Diosa de la agricultura y de la cerámica. Los Tsunki son las divinidades del agua y traen la salud. Nunkui es la divinidad de la fertilidad, de la chacra y de la mujer. De este modo, algunos espíritus tienen un carácter benévolo, y otros poseen un carácter maléfico.

Los Jíbaros creen en la existencia de tres tipos de almas. Los indígenas consideran que al nacer, el alma que sobrevive tras la muerte de un familiar, que ellos denominan Wakani, es recibida de un individuo que fue un antepasado de la familia. De esta forma, piensan que cuando un niño nace, posee un alma adquirida de un pariente fallecido. Este hecho es denominado Arútam Wakani. El Arútam es la esencia de la vida y la protectora de la muerte. Los nativos aseguran que la persona que tiene varias almas puede tener una vida más larga. Los Jíbaros creen que el alma verdadera es el Nekas Wakani y consideran que el Muisak Wakani es el alma vengadora que se levanta tras la destrucción del Arútam, con la intención de vengar su caída.

Los jíbaros acuden a diversos lugares sagrados, como una cascada, con la intención de contemplar las almas de sus antepasados. Los indígenas creen que en esa cascada están flotando las almas de sus antecesores. Una vez que los nativos llegan a estos lugares sagrados, los jóvenes adolescentes realizan un rito de iniciación para pasar a la edad adulta, y de esta forma, se convierten en guerreros. Durante este ritual, los muchachos consumen una serie de plantas alucinógenas. Después de tomar estas sustancias, los jóvenes contemplan las almas de sus antepasados o Arútam Wakani en la cascada.

Los adolescentes tratan de capturar estas almas, pero éstas se les escapan, porque no son unos elementos tangibles. Al no poder coger las almas, los jóvenes se entristecen mucho. Posteriormente, los adolescentes van a apresar a una serie de guerreros enemigos, con el objetivo de capturar el alma de éstos, es decir sus Arútam, y así, obtener algunas almas de refuerzo. Los indígenas consideran que la obtención de estas almas adicionales les protegen de todas las adversidades, porque evitan el padecimiento de las enfermedades y el sufrimiento de cualquier tipo de peligro. Los nativos creen que si logran albergar muchas almas, se hacen prácticamente inmortales. Las mujeres no pueden adquirir almas de refuerzo, porque viven en un segundo plano en la sociedad.

Los jíbaros capturan y asesinan a sus enemigos para apropiarse de sus almas. Les cortan la cabeza, y les tienen que practicar el ritual de la  tzantza antes de que pasen 20 horas desde que los liquidaron. Si los indígenas tardan más de ese tiempo, las almas de los individuos asesinados se convierten en Muisak Wakani, que es el alma vengadora. Una vez efectuado el ritual, las cabezas reducidas de los enemigos no poseen ningún valor. No las guardan como amuletos y trofeos, y las dejan tiradas en los poblados.

Rituales

Estos indígenas poseen una costumbre ancestral, que se denomina como la tzantza. Este ritual especial consistía en la reducción de la cabeza de una persona, que generalmente era un individuo enemigo. Esta técnica simbolizaba la derrota y la pérdida de poder del oponente en un territorio. El jefe de los Jíbaros se encargaba de realizar el ritual totalmente solo, mientras se encontraba en una profunda meditación y en un estado de ayuno. Tras hacer la ceremonia, los miembros de la tribu vencida eran absorbidos y acogidos por los shuar, por lo que pasaban a integrar y a formar parte de la aldea vencedora, sin que hubiera ningún tipo de repudio, discriminación, represalia y venganza posterior. Las mujeres no participan en el ritual de la tzantza, ya que no van a la guerra. Viven en un segundo plano de la sociedad, y están al amparo de los guerreros y los jefes varones.

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Fuente: Pinterest.

Para realizar la reducción de la cabeza, los indígenas primero cortaban la cabeza de su adversario. Posteriormente, hacían un corte transversal desde la nuca hasta el cuello con un cuchillo. Los nativos tiraban de la piel y la desprendían del cráneo. Los indígenas desechaban los ojos, el cerebro, los huesos y las demás partes blandas de la cabeza. Los Jíbaros introducían la piel en agua hirviendo durante unos 15 minutos. Añadían al agua diversos ingredientes, como jugo de liana y una serie de hojas de algunos árboles, con la intención de evitar el desprendimiento del cabello. Luego retiraban la piel encogida del fuego y la secaban. Una vez seca, la raspaban por dentro para eliminar algunos restos de carne, y evitar así, el mal olor, debido a la putrefacción de la misma. Los autóctonos frotaban la piel por dentro y por fuera con el aceite de una planta llamada carapa.

Los Jíbaros cosían los ojos y la boca de la cabeza, con el fin de que ésta quedara como una bolsa vacía y hueca. Introducían en el interior de la cabeza una piedra de un tamaño similar a un puño o rellenaban el interior de la misma con arena caliente. Los indígenas colgaban la cabeza sobre un fuego para disecarla paulatinamente con el humo, mientras a la vez, iban dando forma al cuero con una piedra caliente. Tras concluir el proceso, la cabeza reducida presentaba un tamaño similar al de un puño, y era decorada, ya que los Jíbaros le pintaban algunos rasgos físicos, como las cejas.

Alimentación

Los Jíbaros son un pueblo amazónico muy numeroso, ya que actualmente existen unos 80.000 individuos. La economía de este pueblo se basa principalmente en la horticultura itinerante de tubérculos, y está complementada con la caza, la pesca y la recolección de frutos y de insectos. Los Jíbaros siembran en unos terrenos que se encuentran alrededor del poblado, y utilizan un sistema de cultivo, que está basado en la técnica agrícola de la roza, de la quema y del barbecho. Los autóctonos prenden fuego a la selva y talan los árboles para generar una deforestación en ese área. Los indígenas siembran esas fincas, recogen dos cosechas al año, y abandonan ese terreno para dejarlo en barbecho. De este modo, provocan que la tierra se oxigene, y continúe siendo fértil al cabo de unos años. Poseen un método agrícola que tiene un marcado carácter rotatorio.  Los nativos cultivan yuca, papa china, camote, maní, maíz, palma de chonta y plátano. El cuidado de la parcela, la recolección, la preparación de la chicha y la cocina le corresponden a la mujer, mientras que la caza y la pesca las realiza el hombre.

Siglo XXI

Actualmente, todo el territorio que los indígenas emplean para practicar la agricultura y la caza está siendo colonizado y  está siendo usado como pastizales de ganadería. Estos métodos están agotando el suelo, y lo están convirtiendo en estéril. Los nativos han creado una estructura política y administrativa, que se denomina Federación Shuar, con el objetivo de defender sus derechos ante las tropelías cometidas por los ganaderos y los empresarios industriales. La mayoría de las comunidades de Jíbaros poseen una zona comunal, en donde han construido una escuela, un centro sanitario y varios campos de juego para los niños. La supervivencia de los indígenas está amenazada, ya que sus territorios también están afectados por la expansión de las explotaciones de las industrias mineras y petrolíferas, que están próximas a su región.

Realizado por: Eduardo Acín (Periodista)

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