La fundación del Spartak de Moscú

Tras la Revolución Rusa, el fútbol se volvió progresivamente más accesible para las clases obreras, pues los ciudadanos podían ir al estadio, e inscribirse gratuitamente en un club. Anteriormente, las personas tenían que pagar cinco rublos de oro como cuota de inscripción, con el fin de asociarse a una institución deportiva. De este modo, se crearon multitud de nuevas entidades para los individuos pertenecientes a las clases más pobres de la sociedad.

Los habitantes del distrito moscovita de Krasnaja Presnya decidieron crear una sociedad deportiva de ámbito popular, y agrupar a todas las personas del barrio y de los alrededores que pretendieran practicar el fútbol. El promotor de este proyecto fue Ivan Artemev, jugador del Novogirevo. Algunos de los mejores futbolistas de la capital, como los hermanos Andrei y Nikolai Starostin, vivían en el distrito, por lo que apoyaron la idea y se incorporaron a la iniciativa. La entidad estaba asociada a una de las empresas textiles más importantes de la capital, la Trechgornaja, que estaba afincada en ese distrito.

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Póster soviético, que promociona un partido entre el Spartak de Moscú y el Dinamo de Moscú en 1937. Fuente: Pinterest

Los nuevos futbolistas decidieron construir un estadio en el que competir. Artemev logró que el comité de barrio de Komsomol, acrónimo de Kommunisticheski Soyuz Molodiozhi (Unión Comunista de la Juventud) le diera los permisos para fundar la sociedad deportiva, y le otorgara la licitación de un terreno abandonado en el que erigir las instalaciones. El Komsomol era una organización juvenil del Partido Comunista, que tenía la función de introducir a los jóvenes en la ideología socialista. El principal problema que tenían para poner en funcionamiento el proyecto era de tipo económico, ya que necesitaban dinero para fabricar los vestuarios y las tribunas. Artemev consiguió que la comisión le dejara derruir cinco casas de madera, con las que obtener los materiales necesarios para efectuar las obras. El comité también le proporcionó una sede, en donde organizar diversos eventos de beneficencia, con los que pagar a los carpinteros para que planificasen los trabajos de construcción.

Los espectáculos consistían en eventos de música, de teatro y en exhibiciones de fútbol. En 1922, se iniciaron las obras de las instalaciones, que fueron efectuadas por los jugadores de la asociación y por los jóvenes del distrito. Los obreros sufrían constantes robos nocturnos de materiales. Artemev, harto de las continuas usurpaciones, se compró un fusil para recuperar lo hurtado. El futbolista recogía los productos robados y solía imponer una compensación económica adicional a los ladrones. Estos métodos ocasionaron que tuviera que acudir en reiteradas ocasiones a las oficinas de la policía política, al ser imputado de abuso de autoridad y de difusión del terror entre la población. Un año después del comienzo de las obras, la nueva asociación deportiva se denominó con el mismo nombre que el distrito moscovita en el que habitaban los jugadores, Krasnaja Presnya. El presupuesto del equipo se basaba en la venta de las entradas de los partidos. El club otorgaba una camiseta anual a cada jugador, y los propios futbolistas y los seguidores donaban dinero para que la entidad no entrara en bancarrota.

El intento de profesionalización del fútbol soviético

El verano de 1923 fue muy tumultuoso para el equipo. Artemev abandonó la disciplina moscovita tras ser excluido del equipo titular durante un encuentro trascendental, y se incorporó a las filas del Dinamo de Moscú. Sus cuatro hermanos decidieron continuar en el club, pues la plantilla se reforzó con grandes jugadores de otros barrios, que pertenecían a las desaparecidas entidades deportivas existentes durante la etapa prerrevolucionaria.

A lo largo de ese año, el sistema de competición sufrió una gran reforma, debido a que sólo fueron aprobadas las asociaciones deportivas que estuvieran vinculadas directamente a distritos territoriales, a empresas o a sindicatos de trabajadores. En la capital, el Consejo Provincial Moscovita para la Cultura Física era el encargado de organizar las competiciones futbolísticas. De esta forma, la Liga de Fútbol de Moscú desapareció. Los antiguos equipos y sus instalaciones deportivas quedaron en manos de las nuevas entidades futbolísticas, que estaban mayoritariamente asociadas a sectores industriales o a gremios obreros. El Krasnaja Presnya pasó a estar bajo la dirección del comité de barrio de Komsomol.

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Fuente: Pinterest

Algunos dirigentes soviéticos no cumplieron con la legislación vigente. Felix Dzerzhinski, fundador de la policía secreta bolchevique, creó el Dinamo de Moscú en 1923. Este club no estaba vinculado a ninguna empresa o sindicato, ni estaba asociado a ninguna organización territorial. Ese mismo año, el Ejército Rojo también fundó el CSKA de Moscú. Estos equipos se gestaron como un método para controlar a la población y para difundir los postulados del régimen a través del deporte. Los máximos dirigentes soviéticos contemplaban al fútbol como un elemento educativo y formativo, y no lo concebían como un espectáculo competitivo. Los políticos observaron que este deporte conseguía mover una gran cantidad de masas, pues un partido trascendente aseguraba más de 10.000 espectadores en las gradas, y eso que los precios seguían siendo bastante prohibitivos. Los jugadores no eran profesionales, pero las entidades deportivas, que estaban vinculadas a empresas o a organizaciones estatales, les fichaban ofreciéndoles empleos bien pagados, y que tenían una escasa exigencia laboral. Los clubes se financiaban disputando amistosos por todos los territorios soviéticos. El Krasnaja Presnya llegó a jugar partidos en localidades de Asia Central.

Los mandatarios soviéticos estaban preocupados por los continuos altercados y actos violentos que se producían en el terreno de juego y en las gradas durante los encuentros. Por ello, decidieron elaborar un sistema de competición que estuviera orientado al ámbito educativo del deporte. El Consejo Provincial Moscovita para la Cultura Física realizó una competición liguera, en donde el ganador dependía de diversos factores, tanto deportivos como de comportamiento. Por lo tanto, además de los resultados conseguidos en el terreno de juego, también se valoraba el número de expulsados, de amonestaciones y de faltas cometidas por equipo a lo largo de la temporada. Cada entidad deportiva tenía que poseer cinco categorías diferentes, que iban desde el juvenil hasta el primer equipo. Para determinar la clasificación final, también se debían sumar los puntos obtenidos por los cinco sectores de cada club. Este complejo sistema de puntuación estuvo en vigor hasta 1928.

En 1926, el Consejo Provincial Moscovita para la Cultura Física volvió a dictaminar una nueva ley que alteró el funcionamiento de la competición. El organismo decidió suprimir todas las sociedades deportivas que estuvieran vinculadas a distritos territoriales, por lo que sólo serían reconocidos los clubes que estuvieran ligados a empresas y a sindicatos de trabajadores. Este hecho significó la desaparición de todas las entidades de barrio, que no consiguieran una industria o un gremio en el que integrarse. El Dinamo de Moscú y el CSKA de Moscú continuaban sin cumplir con la normativa, ya que no estaban adheridos a ninguna empresa o sindicato, y además, podían incorporar a cualquier futbolista que quisieran.

Gracias a esta nueva legislación, aparecieron muchos de los conjuntos más afamados actualmente. El Lokomotiv de Moscú estaba asociado a los sindicatos ferroviarios, el Torpedo de Moscú estaba ligado a los sindicatos de las fábricas de coches y el Burevestnik de Moscú estaba vinculado al sindicato de estudiantes. El Krasnaja Presnya tuvo que asociarse con el sindicato de los trabajadores del sector de la alimentación para poder sobrevivir como club. De esta forma, pasó a denominarse Pisceviki, y se convirtió en la sección futbolística de una sociedad polideportiva, conocida oficialmente como Club Central Tomski, nombre del nuevo estadio en el que jugaban.

Los máximos dirigentes soviéticos sugirieron la posibilidad de profesionalizar el fútbol, y se cuestionaron si era legítimo remunerar a los futbolistas por la actividad deportiva que practicaban. Los políticos más reaccionarios no eran partidarios de aprobar esta idea, e incluso detestaban que algunos jugadores estuvieran integrados en clubes vinculados a un sindicato diferente al de la empresa en la que trabajaban. Sin embargo, las cantidades económicas que generaba el fútbol soviético empezaban a ser muy notables. Los precios de las entradas eran bastante elevados, y en los partidos más importantes, los estadios solían llenar más de 10.000 butacas. El reparto monetario era bastante equitativo, ya que un 70% de la recaudación iba para el equipo local, y un 30% era destinada para el club visitante. El Pisceviki se alzó durante tres temporadas consecutivas con el campeonato liguero moscovita.

En 1931, el sindicato de los trabajadores del sector de la alimentación se dividió en unas 20 organizaciones diferentes, por lo que el Pisceviki desapareció como una estructura unitaria. En ese momento, el club pasó a denominarse Promkooperaciya, y seguía estando ligado a la unión de trabajadores del sector de la alimentación.

El cambio de nombre definitivo

Nikolai Starostin, capitán de la Selección de la URSS y jugador del Promkooperaciya, acordó con Aleksandr Kosarev, secretario del comité central del Komsomol, y con Ivan Pavlov, presidente de la cooperativa de producción del sector de la alimentación, la fundación de una nueva entidad deportiva vinculada a la propia Promkooperaciya. Este ambicioso proyecto trataba de ligar el poder político del Komsomol con el peso económico del sector de la alimentación, con la intención de poder competir en igualdad de condiciones con los grandes clubes de la capital, que eran el CSKA de Moscú, que estaba asociado al ejército y el Dinamo de Moscú, que estaba vinculado con la policía.

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Póster soviético que promociona un partido del Spartak de Moscú en 1954. Fuente: Pinterest.

Los responsables de la nueva sociedad deportiva buscaban un nombre que representara al equipo, y con el que lograr cautivar el corazón de las clases populares. Existen dos versiones diferentes en relación a cómo se gestó la elección de la denominación del club moscovita. Andrei Starostin, hermano de Nikolai, aseveró que el propio Nikolai observó un libro sobre Espartaco, y le pareció un hombre que representaba los valores de un atleta, ya que era un individuo con coraje, con hambre de victoria, con habilidad, con fuerza y con firmeza en la lucha. De esta forma, la institución deportiva se denominó Spartak. La otra interpretación del nombre sostiene que Nikolai otorgó la nueva denominación a la entidad tras recordar un enfrentamiento ante un club alemán, llamado Spartacus, que surgió a raíz de la revolución germana de noviembre de 1918, durante una gira que hicieron en Alemania, defendiendo la camiseta de la Selección de la URSS. El jugador alegó que le gustó ese nombre, porque evidenciaba un espíritu indomable.

Una vez decidido la denominación del club, el Consejo Pansoviético para la Educación Física y el Consejo de Comisarios del Pueblo de la Unión Soviética ratificaron el nombre, y aprobaron el escudo y la vestimenta del nuevo equipo, que consistiría en una camiseta roja con una bandera transversal blanca. La entidad pasó a jugar como local en el estadio Tarasovka, y Nikolai Starostin fue elegido como el máximo dirigente de la institución. Los mejores futbolistas soviéticos pronto quisieron unirse al club, porque poseía el apoyo de una organización juvenil comunista, y tenía grandes recursos económicos. Además, también veían con buenos ojos que los dirigentes fueran civiles y no militares o policías.

El Spartak de Moscú consiguió el apoyo incondicional de la clase obrera por no tener ningún tipo de vinculación con una institución militar o un departamento policial, sino que el club se constituyó a partir de la osadía de un grupo de futbolistas, de políticos y de empresarios amantes del fútbol. Además, el nombre atraía a las masas populares, porque estaba relacionado con un atleta tracio, que lideró una revolución esclavista.

Realizado por Eduardo Acín (Periodista)

Bibliografía:

Curletto, M. A., 2018, Fútbol y poder en la URSS de Stalin, Altamarea Ediciones, Madrid.

Edelman, R., 2009, Spartak Moscow, A History of the People’s Team in the Workers’ State, Cornell university press, New York.

Riordan,J., 1994, The strange story of Nikolai Starostin, football and Lavrentii Beria, Taylor & Francis Group, Glasgow.

Starostin, A., 1964, Bol´soc futbol, Sovetskaia Rossiia, Moscú.

Starostin, N., 1989, Futbol skvoz´gody, Sovetskaia Rossiia, Moscú.

 

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