El perfil ideológico de Ramón del Valle-Inclán

El perfil humano y las ideas políticas del autor

Ramón del Valle-Inclán fue un individuo muy complejo y contradictorio. Los postulados políticos del autor no poseían la coherencia que sí tenían sus ideas literarias. Las posturas ideológicas del escritor seguían unos planteamientos políticos muy controversiales. Valle-Inclán era una persona que tenía muchas pretensiones aristocráticas. El autor se enorgullecía de ser un gran provocador y solía tener un comportamiento muy teatralizado.

En cuanto a su ideario político, el escritor fue un individuo que tenía una ideología tradicionalista, conservadora y reaccionaria durante los años de su juventud. El autor defendía los valores morales que difundía la religión católica cristiana, y compartía el ideario político del Partido Carlista. Valle-Inclán reconoció públicamente que era partidario de los ideales que profesaba el carlismo por estética. El escritor declaró abiertamente que sentía una gran atracción por este partido, y aseveró sarcásticamente que los objetivos que tenía esta facción política eran una causa perdida. El autor también manifestó irónicamente que los defensores de la ideología carlista apoyaban a una dinastía fracasada.

Valle-Inclán nunca pensó seriamente en dedicarse a la política. El escritor no quiso involucrarse en un proyecto político con el que poder ganar unas elecciones, porque no le interesaba ser diputado del Parlamento español. El autor rechazaba el sistema de gobierno existente durante el periodo de la Restauración. Valle-Inclán se oponía a la ideología que defendía el liberalismo burgués, y criticaba de forma constante la corrupción que existía en la política y en la sociedad española.

14943787469260
Fuente: El Mundo

La mayoría de los autores de finales del siglo XIX y de principios del siglo XX rechazaban la etapa de la Restauración y apoyaban las ideas políticas del regeneracionismo. Estos literatos pretendían realizar una regeneración completa de España, a través de la promulgación de una serie de reformas, que modificasen las estructuras sociales, políticas y económicas del país.

Valle-Inclán también se oponía al periodo de la Restauración, pero no defendía las ideas políticas del movimiento ideológico regeneracionista, sino que el escritor gallego apoyaba a una sociedad arcaica e idealizada, que estuviera basada en el tradicionalismo. El autor defendía una sociedad antiburguesa. Por eso, los principios ideológicos del escritor coincidían con los principios ideológicos del Partido Carlista. Valle-Inclán apoyaba el carlismo, y rechazaba la corrupción de toda la clase política y de toda la sociedad española durante la etapa de la Restauración.

Durante el transcurso de la I Guerra Mundial, se produjo una fractura dentro de la intelectualidad española. Los escritores más conservadores se declararon partidarios de los imperios situados en la zona de Europa Central, mientras que los autores más progresistas apoyaban a las potencias europeas aliadas. Los miembros del Partido Carlista defendían a los imperios europeos, pero Valle-Inclán simpatizaba más con los estados aliados. El escritor se desmarcó de las preferencias carlistas durante el conflicto, y apoyó a Francia a lo largo de la contienda. El autor era partidario del bando francés porque el estado galo defendía el cristianismo y la tradición latina. En cambio, Valle-Inclán consideraba que el Imperio Alemán, el Imperio Austro-húngaro y el Imperio Otomano representaban el protestantismo y el paganismo.

A partir del año 1916, momento en el que el escritor acudió al conflicto internacional con el objetivo de cubrir el frente francés, Valle-Inclán comenzó a separarse y a distanciarse de la ideología carlista, y empezó a interesarse por otras cuestiones sociales y económicas, como las doctrinas marxistas. El escritor  fue enviado al país galo como reportero de guerra del periódico conservador español El Imparcial. Durante su etapa como corresponsal, el autor conoció de primera mano y de forma directa el desarrollo de la guerra moderna. Esta experiencia no fue muy agradable para el escritor, ya que algunas de las vivencias que presenció supusieron un traumático shock personal. Por suerte, la estancia de Valle-Inclán en el frente francés fue muy breve. El autor volvió a instalarse en Madrid, tras haber permanecido unos meses en la nación gala. La I Guerra Mundial modificó completamente los planteamientos ideológicos del escritor. A partir de ese momento, el autor simpatizó con los revolucionarios que iniciaron la Revolución Mejicana, y se sintió muy atraído por los ideales bolcheviques, que originaron la Revolución Rusa.

15401626114649
Fuente: El Mundo

En el año 1920, Valle-Inclán escribió Luces de bohemia. La obra esperpéntica publicada por el autor gallego se convirtió de forma sistemática en una denuncia de la sociedad y de la política española. El escritor criticó con fiereza a dos grupos sociales. Los dos poderes fácticos que más recibieron las críticas del autor fueron los políticos y los militares. Posteriormente, Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado y se hizo con el poder del gobierno español en 1923. Valle-Inclán se opuso firmemente a la dictadura del militar. El escritor atacó y criticó el régimen dictatorial impuesto y regido por el dictador.

En el año 1929, se produjo una huelga estudiantil, que estaba dirigida por la Federación Universitaria Escolar. Esta huelga estaba organizada por una agrupación progresista de estudiantes. Valle-Inclán se solidarizó con los universitarios y respaldó la protesta. El escritor fue detenido por la policía y pasó cuatro días encerrado en la cárcel Modelo de Madrid.

En el año 1934, se desató la denominada Revolución de Asturias. Este suceso fue una insurrección obrera que se produjo en la comunidad autónoma de Asturias. Se instauró un régimen socialista en algunas localidades asturianas, y se proclamó una República Socialista. Esta revolución fue duramente sofocada por el gobierno radical-cedista, liderado por Alejandro Lerroux. La represión acabó con la vida de más de 1.500 obreros asturianos y hubo más de 15.000 detenidos. Algunos de los encarcelados fueron sentenciados y condenados a muerte. A finales del año 1935, surgieron una serie de organizaciones que defendían a los presos. Estas agrupaciones realizaron un manifiesto de apoyo a los detenidos, porque se oponían a las sentencias de muerte. Algunos intelectuales españoles decidieron firmar ese manifiesto, ya que estaban en contra del ajusticiamiento de los presos. El documento también solicitaba una mejora de las condiciones de vida de los prisioneros que estaban encarcelados por culpa de estas revueltas.

El texto completo del manifiesto apareció publicado en algunos periódicos progresistas de ámbito nacional. Valle-Inclán firmó el documento para solicitar la suspensión de las sentencias a muerte de los detenidos y para reivindicar una mejora de las condiciones de vida de estos presos en las cárceles. Otro escritor de renombre que firmó aquel manifiesto con su nombre real fue Ramón José Sender.

Realizado por Eduardo Acín (Periodista)

Bibliografía:

Alberca, Manuel. La espada y la palabra: Vida de Valle-Inclán, Barcelona: Tusquets, 2015.

Aznar Soler, Manuel. Guía de lectura de Martes de Carnaval, Barcelona: Anthropos, 1992.

Mainer, José-Carlos. La Edad de Plata (1902-1939): Ensayo de interpretación de un proceso cultural, Madrid: Cátedra, 1995 .

Valle-Inclán, Ramón del. Martes de Carnaval, Madrid, Espasa Calpe, 1992.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: