La crisis del año 1.200 AC (y II)

Viene de la primera parte.

El Próximo Oriente Antiguo durante la crisis     

Hattusa, la capital del Imperio Hitita, fue destruida. Otras ciudades de Siria, como Ugarit, de Chipre y de Palestina también fueron devastadas por los invasores nómadas. Babilonia yacía en ruinas, y Asiria estaba reducida a su mínima expresión territorial y política. Egipto se encontraba replegado detrás de sus fronteras, y tenía muchas dificultades internas. Los pueblos invasores también llegaron, arrasaron e incendiaron las ciudades micénicas.

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Reconstrucción Hattusa, capital Imperio Hitita. Fuente: The Guardian

Los pueblos filisteos se establecieron en el sur de Palestina y dominaron a los israelitas. Los habitantes de Israel luchaban por consolidarse como una entidad política, que estuviera en equilibrio entre su organización tribal y la necesidad de articularse de una forma más sólida y eficaz ante las invasiones externas. Fenicia se ubicaba en la costa de la Franja siro-palestina. Los fenicios se recuperaron rápidamente de los efectos adversos de la crisis y de las invasiones. Mientras tanto, los arameos se asentaron y se establecieron en pequeños reinos, y entraron en conflicto con los israelitas. Por otra parte, una serie de reinos neohititas se extendieron por el sur de Anatolia y de Siria.

En Babilonia, la dinastía babilónica de Isín se derrumbó en medio del caos. Los usurpadores arameos tomaron el poder de la ciudad, pero no lo mantuvieron durante mucho tiempo. A lo largo de este periodo, el desorden y la desorganización se apoderaron de Babilonia. La población pasaba grandes penurias y hambrunas, por culpa de la destrucción causada por los nómadas. Varias dinastías tomaron el poder de Babilonia, pero tuvieron cortos reinados. Este hecho se produjo debido a la degradación que poseían las autoridades administrativas y la realeza. En la región babilónica, predominaba el caos administrativo y la ausencia de un poder estable.

La recuperación de Asiria, que se derrumbó tras el reinado de Tiglat-Pilaser I, y se encontraba desbordada por los ataques de los arameos y por la crisis política, económica y demográfica, no se produjo hasta el siglo X AC. Los dirigentes consiguieron preservar sus territorios principales, y mantuvieron una guerra constante contra las poblaciones de arameos y contra otros pueblos de las montañas. Estas contiendas militares absorbieron la mayor parte de los recursos económicos y humanos de los asirios. En ese instante, el monarca de Asiria, Assur Bel Kala, no pudo contener a los arameos, y avanzaron hasta el río Tigris, en donde alcanzaron los alrededores de Assur. Posteriormente, lograron franquear el río y se establecieron en el valle del río Habur. Finalmente, llegaron hasta las proximidades de Nínive. En este periodo, era muy evidente la precariedad territorial de Asiria, que estaba reducida a una franja en la ribera del río Tigris.

Por otro lado, la miseria y la hambruna se apoderaron de los habitantes asirios, lo que obligó a parte de su población a emigrar a otros lugares, con el consentimiento de la autoridad del monarca asirio. Sin embargo, esto no era algo sencillo de lograr, ya que las principales vías de comunicación permanecían cortadas o estaban en poder de los enemigos. Aun así, las ciudades de Assur y de Nínive no cayeron, y los reyes asirios no dejaron de sentarse en su trono durante este periodo. A pesar de todas las vicisitudes adversas, y tras permanecer debilitada y asediada por los enemigos, Asiria resistió la crisis.

Los rasgos generales al inicio del nuevo periodo histórico

La crisis del año 1.200 AC supuso el final de un largo periodo histórico, y el comienzo de una nueva era. La ruptura que separó ambas épocas se manifestó en todos los ámbitos, pero afectó especialmente al terreno político. Desaparecieron los imperios y los reinos que presentaban grandes ambiciones de expansión militar. Este hecho produjo una reorganización geopolítica, que favoreció a los pequeños estados libres existentes, y que permanecían al margen de cualquier tipo de injerencia de las entidades políticas más poderosas.

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Ruinas de la ciudad de Hattusa. Fuente: The Guardian

La desaparición del sistema político interregional sucedió por culpa de la destrucción del Imperio Hitita, de la grave decadencia en la que quedó sumida Egipto, del eclipse de Asiria y de Babilonia y de la devastación de las ciudades y de los reinos de Siria y de Palestina. Estos hechos dieron paso a la formación de una serie de entidades políticas, que se desarrollaron sobre una base, en donde la identidad étnico-cultural fue mucho más relevante que la territorialidad y la gestión administrativa. Estos acontecimientos dotaron de un carácter nacional a todos estos territorios. También aparecieron una serie de innovaciones tecnológicas y se desarrollaron diversas transformaciones en el orden económico y social. En el plano cultural, la progresiva arameización constituyó la tendencia dominante.

El debilitamiento y la crisis del sistema monárquico, el descenso demográfico y productivo, las guerras y las invasiones y la disminución de las actividades comerciales y manufactureras trajeron consigo una precariedad de la producción del bronce. Este hecho impulsó la difusión definitiva de la tecnología del hierro, que no requería de complejos procesos de abastecimiento comercial, ni de una especialización tan acusada.

La crisis demográfica, económica, política, social y cultural alcanzó a las regiones mesopotámicas. Mesopotamia se encontraba azotada por las guerras que le enfrentaron en contra de Asiria, de Babilonia y de Elam. Los efectos de las destrucciones, de las invasiones extranjeras y de la inestabilidad política repercutieron de forma muy adversa en el territorio, y ocasionaron severas hambrunas y epidemias. También se produjo un gran despoblamiento y una caída exponencial de la productividad, por culpa de la pérdida del suelo agrícola, debido a la progresiva salinización, del colapso del sistema de irrigación y de la degradación de las monarquías, de la realeza palaciega y de las autoridades administrativas. El número de población se redujo, y predominó una pauperización global.

Tras el reinado de Tiglat Pilaser I, Asiria quedó reducida a sus territorios originarios, y estaba acosada por los arameos y por los frigios. Babilonia se encontraba en un periodo, en donde sucedieron muchas luchas dinásticas internas. Este hecho, que junto al hostigamiento de las poblaciones invasoras, ocasionaron un periodo de gran inestabilidad política.

El inicio del periodo histórico de la Edad del Hierro se caracterizó por la desaparición de los grandes imperios, que previamente habían impuesto un equilibrio de fuerzas en el ámbito interregional. Las poblaciones de Siria y de Palestina lograron alcanzar un alto grado de autonomía política y económica. Esta independencia les fue arrebatada durante muchos años, por culpa de la presencia hegemónica de los grandes imperios que controlaban estas regiones. Los estados neohititas y arameos, las ciudades marítimas cananeas y fenicias y el Reino de Israel también obtuvieron una gran independencia política y económica.

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Batalla de los pueblos del mar. Fuente: ABC

Tras la crisis del año 1.200 AC, no existió una línea de continuidad respecto al periodo anterior. Los nuevos estados eran muy diferentes a las organizaciones políticas anteriores, que se basaban en la construcción de un palacio urbano, desde el cual, organizaban los asuntos tributarios y fiscales y dirigían las funciones administrativas de sus territorios. Las nuevas entidades políticas eran novedosas realidades, cuyas estructuras internas se conformaron predominantemente de acuerdo a varios factores de identidad lingüística y religiosa, y según a diversos aspectos culturales, que estaban basados en las costumbres y en los hábitos tradicionales nacionalistas. La creación de estos nuevos estados también estaba fundamentado en un componente territorial y burocrático, pero estos elementos no eran muy relevantes, porque todas estas entidades políticas poseían un territorio, pero éste era considerado como el lugar y el espacio en el que habitaba la población, y la región con la que se identificaba la comunidad nacionalista.

La utilización del hierro comenzó a hacerse cada vez más frecuente, y acabó reemplazando totalmente al bronce, que quedó relegado a un segundo plano. El hierro era considerado como un metal precioso, e incluso el pueblo asirio le atribuía propiedades mágicas. Este elemento químico comenzó a ser útil gracias al descubrimiento de su carburación, ya que este hecho permitía martillearlo al rojo vivo para moldearlo y eliminar las impurezas. El desarrollo y el avance de la tecnología del hierro supuso un cambio muy importante en todos los territorios del Próximo Oriente Antiguo.

Las concentraciones de hierro eran de modestas dimensiones, pero suficientes para cubrir las demandas requeridas de producción. Además, existían en estos territorios más concentraciones de hierro, que yacimientos de cobre y de estaño. Este dato, junto al hecho de que este elemento químico poseía un carácter menos especializado de conocimientos técnicos necesarios para su elaboración, favoreció su éxito. Por último, la destrucción de los sistemas monárquicos y de las autoridades administrativas palatinas supuso el colapso de los centros de poder. Este hecho provocó la paralización del comercio y la desaparición de los centros neurálgicos especializados en la fabricación de objetos y de productos de bronce.

Realizado por Eduardo Acín (Periodista)

Bibliografía:

González Wagner, CarlosHistoria del Cercano Oriente. Salamanca: Universidad de Salamanca. 1999.

Liverani, MarioEl Antiguo Oriente: historia, sociedad y economía. Barcelona:Crítica, 1995.

 

 

 

 

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