La muerte que cambió las reglas del fútbol (y II)

Viene de la primera parte.

El perdón de la prensa y el entierro en Jarrow

Tras conocer el deceso del portero, los periodistas de Sunderland no dudaron en disculparse públicamente por las duras e inmerecidas críticas que vertieron sobre Thorpe. Los redactores pusieron en duda las excelentes cualidades futbolísticas del cancerbero y le acusaron de intimidarse ante la presencia imponente de Bambrick.

En la edición del 10 de febrero, el cronista del Sunderland Football Echo se retractó y pidió públicamente perdón al guardameta por haber difamado su imagen deportiva ocho días antes. Conozco a muchos que darían lo que fuera ahora mismo por no haberse expresado en unos términos tan duros como los que empleamos, tras observar la imposibilidad de Jimmy Thorpe en atajar los dos goles de la segunda parte del partido de la semana pasada. No sabíamos que era realmente un héroe, al continuar en el terreno de juego con lo que estaba padeciendo. Tampoco yo lo sabía, y confieso ahora que habría dado lo que fuera por haberlo sabido y no haber utilizado mi pluma para redactar lo que escribí. No creo que él pudiera llegar a leerlo y, si así fue, estoy contento de no haber contribuido a entristecer sus últimos días por lo que hice, puesto que soy consciente de lo sensible que era con todo lo que tenía que ver con su trabajo”, publicó el periódico del noreste de Inglaterra.

Muchos ciudadanos de Jarrow, su pueblo natal, se acercaron al funeral de Thorpe para dar el último adiós a su ídolo deportivo. El portero era el referente futbolístico de muchos jóvenes de la localidad inglesa. El guardameta era un chico de origen humilde, que había logrado consagrarse como el portero titular del Sunderland, uno de los clubes del momento de la First Division inglesa. Incluso existían rumores, que relacionaban al cancerbero con la Selección de Inglaterra. Una muchedumbre de aficionados y de curiosos abarrotó las calles colindantes a la iglesia en la que se celebró el entierro del futbolista. Seis compañeros del Sunderland se encargaron de trasladar, sobre sus hombros hasta la tumba, el precario ataúd de roble en el que yacía sin vida el cuerpo de Thorpe. Durante el funeral, la policía local tuvo que intervenir para evitar cualquier tipo de incidente, tras la marabunta de personas que acudieron para expresar sus sentidas condolencias a la familia del arquero.

La época de Entreguerras fue un periodo histórico repleto de crisis económicas y sociales en la mayor parte de los estados de Europa Occidental. Es por ello, que los futbolistas no tenían unos emolumentos tan desorbitados como los que poseen los jugadores en la actualidad. La familia de Thorpe estaba pasando un momento financiero muy difícil, por lo que May, su mujer, no pudo permitirse el coste de una lápida, con la que honrar la memoria de su marido. En el año 2011, miles de aficionados del Sunderland participaron en una colecta, gracias a la cual, consiguieron obtener los fondos necesarios con los que erigir una lápida mortuoria en la tumba del portero. Además, los historiadores John Kelters y Bill Fisher intermediaron y presionaron a la Federación Inglesa de Fútbol (FA) para que esta institución futbolística ingresara el nombre del guardameta en el Salón de la Fama del fútbol inglés.

El comité de expertos y la infame sentencia

El 17 de febrero, los dirigentes de la Federación Inglesa de Fútbol decidieron crear una comisión investigadora con sede en Londres, con la intención de esclarecer el fallecimiento de Thorpe. Este organismo actuó con una notable negligencia. El comité estaba integrado por tres consejeros de la FA, todos ellos mayores de 75 años, que desempeñaron una incompetente labor. Cada una de las decisiones que tomaron desafiaban cualquier razonamiento humano lógico.

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Fuente: TheFA.com

Los miembros de la comisión llamaron a declarar a los directivos del Chelsea y del Sunderland para que dieran su versión del suceso. Sin embargo, no interpelaron a H.S. Warr, árbitro del partido, ni a Mr. Modlin, el jefe de los servicios médicos mackem. Los integrantes del comité resolvieron exonerar a los tres futbolistas blues que estaban directamente implicados en las violentas patadas que provocaron la muerte de Thorpe. La excesiva agresividad con la que actuaban todos los deportistas sobre el campo de fútbol influyó en la absolución de los jugadores del cuadro londinense. Los miembros de la FA también eximieron al colegiado de cualquier tipo de culpa sobre el dramático incidente.

Si los tres participantes de la comisión hubieran responsabilizado del fatídico desenlace al colegiado, habría salido a la luz pública la mala praxis del arbitraje inglés, y este hecho hubiera generado una gran controversia mediática en la sociedad británica. Los integrantes del comité sentenciaron que la muerte del jugador se produjo por culpa de la patología médica de Thorpe, y no por la inepta actuación del árbitro del encuentro o por la excesiva dureza que emplearon los jugadores del Chelsea hacia el guardameta.

El forense que realizó la autopsia a Thorpe observó detenidamente las lesiones que presentaba el cuerpo inerte del portero, y escribió un informe en el que instaba a la Federación Inglesa de Fútbol a obligar a los árbitros a tener un mayor control de los partidos de fútbol. El médico llegó a indicar que la extrema violencia que usaron los futbolistas “podría, en mi opinión, precipitar un ataque de coma diabético a un paciente que sufra de esta enfermedad”. Sin embargo, la comisión decidió resolver que la causa de la muerte del cancerbero se debió a “un ataque de diabetes, que precipitó la insuficiencia cardiaca grave que le ocasionó la muerte”. Ante esta severa advertencia del forense, los tres miembros de la FA redactaron un anexo a su resolución final: “Creemos que el árbitro fue muy laxo, y urgimos al consejo de administración de la Federación a que instruya a los colegiados para que ejerzan un estricto control sobre los jugadores y que así se eliminen futuros accidentes”.

A pesar de la redacción del anexo, los integrantes de la comisión no revocaron la sentencia, por lo que responsabilizaron íntegramente al Sunderland por la muerte de su jugador. El equipo inglés fue acusado y amonestado económicamente por convocar y alinear a un futbolista que “no gozaba de buena salud”. La FA dictaminó que el cuadro rojiblanco no tendría que haber permitido jugar al fútbol a Thorpe, debido a su patología médica. Toda la ciudad de Sunderland se sorprendió por la resolución. Multitud de aficionados indignados protestaron la decisión de la Federación, ya que creían que su club había sido un chivo expiatorio, con el objetivo de no remover un tema tan polémico. El castigo al conjunto mackem todavía está vigente en la actualidad y el club sigue siendo el culpable del fallecimiento de Thorpe. Ni el árbitro del partido, ni ninguno de los jugadores del Chelsea, que participaron en la muerte del guardameta, fueron suspendidos o recibieron alguna investigación posterior a la sentencia.

Los seguidores del Sunderland consideraban que era inadmisible que la comisión decretara que el conjunto inglés fuera el único culpable del funesto acontecimiento. El equipo mackem fue íntegramente incriminado y responsabilizado de la muerte de Thorpe. El guardameta había sido diagnosticado de diabetes tipo 1 hacía dos años y conocía perfectamente el proceso con el que medicarse y autosuministrarse la insulina. Es más, nunca requirió un tratamiento alternativo y personalizado por parte de los servicios médicos de su equipo, porque gozaba de buena salud. A pesar de padecer la enfermedad, Thorpe podía ejercer la práctica del fútbol, ya que seguía el tratamiento adecuado impuesto por un doctor de su confianza. Aunque no existían evidencias claras de que el cancerbero se siguiera inyectando diariamente la insulina.

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Joe Bambrick con el Chelsea. Fuente: Gettyimages

La FA culpabilizó a la víctima más vulnerable. Según el informe del forense, el guardameta sufrió un coma diabético a causa de la rudeza que desempeñaron los jugadores del Chelsea. Sin embargo, el organismo futbolístico decidió inculpar al Sunderland, con la intención de clausurar el tema cuanto antes, y así no profundizar en el corazón del problema, que era la excesiva violencia que se permitía en los terrenos de juego ingleses. La sentencia no fue más que un mero encubrimiento para que el suceso no salpicara a la opinión pública británica.

La situación económica de la familia de Thorpe se agrava

El Sunderland trató de olvidar la tragedia cuanto antes. El equipo lideraba la First Division, y los jugadores de la plantilla querían levantar el trofeo de Liga, que se les había resistido el pasado año, para dedicárselo a Thorpe. La familia del portero pasaba por grandes problemas económicos, y May se enfrentaba a un futuro incierto y desolador. La esposa de Thorpe estaba desempleada y vivía, junto a su hijo Ronnie, con el sueldo de su marido. Tras la muerte del arquero buscó empleo, pero no logró que la admitieran en ningún puesto de trabajo, dada su escasa experiencia laboral y sus nimios estudios académicos.

May solicitó al club inglés algún tipo de indemnización, porque su marido había fallecido en Roker Park, el estadio del Sunderland, defendiendo la camiseta rojiblanca de los Black Cats. Los dirigentes del equipo británico hicieron oídos sordos a la petición de la mujer, y no hicieron nada para ayudarla económicamente. Los directivos del conjunto mackem alegaron que “como todavía era una muchacha joven, no tendría ningún problema en encontrar rápidamente un trabajo”. May reclamó al Estado un subsidio por orfandad para su hijo Ronnie, y el gobierno obligó al club a que le abonara una compensación económica al vástago de Thorpe, hasta que éste cumpliera los 16 años de edad.

El hijo del guardameta todavía está resentido y muestra mucho rencor hacia el Sunderland y hacia la FA por como se comportaron con su familia tras el fallecimiento de su padre. “Todos echaron la culpa de su muerte a su condición diabética. Sé que la diabetes no lo ayudó, pero tampoco que le dieran esa patada en la cabeza”, aseguró Ronnie Thorpe en una entrevista que concedió en el año 2006 por el 70 aniversario del deceso de su padre.

La reforma del reglamento

Ante la polémica suscitada en Sunderland a partir de la trágica muerte de Jimmy Thorpe, y de la controvertida sentencia formulada por los tres miembros de la comisión investigadora, los dirigentes de la Federación Inglesa de Fútbol (FA) exigieron a los integrantes del comité que modificaran la normativa, con el objetivo de que ningún portero volviera a exponer su integridad física o pusiera en riesgo su vida, mientras ejercía su profesión sobre el terreno de juego.

Los participantes de la comisión estuvieron dirimiendo durante un mes, y plantearon a la FA la posibilidad de hacer efectiva la derogación de la norma que permitía a cualquier futbolista la posibilidad de seguir disputando el esférico, aunque éste ya estuviera resguardado bajo los brazos del guardameta. Sin embargo, estas personas no tenían la potestad para alterar la normativa, por lo que cedieron la iniciativa al Comité de Revisión de Reglas, que era un órgano dependiente de la FA. La Federación Inglesa de Fútbol recibió un informe redactado por esta organización, en el que le solicitaba la aprobación de una reforma en la normativa. Esta modificación consistía en la prohibición de que cualquier jugador pudiera levantar el pie ante un cancerbero que tuviera el balón protegido entre sus brazos.

El 24 de abril de 1936, la FA promulgó la moción presentada por el Comité de Revisión de Reglas, y el cambio de la normativa se hizo efectivo. “No está permitido patear o intentar patear la pelota o al hombre en tales circunstancias. El uso del pie equivale a una conducta violenta y debe ser tratado por el árbitro en consecuencia”, indicaba la ley. La reforma de la legislación entró en vigor a partir de la temporada 1936/1937. Sin embargo, la Federación sí que continuó permitiendo a los futbolistas el derecho a cargar al cancerbero cuando éste estuviera sosteniendo la pelota entre sus brazos.

Posteriormente, esta norma se volvió a abolir y se estableció el reglamento actual que se conoce hoy en día. El artículo número 12 del apartado denominado Interpretación de las Reglas de Juego y directrices para árbitros explica las situaciones en las que un arquero se convierte en intocable. Ningún futbolista puede cargar al portero “mientras el balón se halle en sus manos o entre su mano y cualquier superficie de su propio cuerpo, mientras sujete el balón con su mano abierta extendida y mientras el guardameta esté botando el balón en el suelo o lo lance al aire. A continuación, el reglamento añade lo siguiente: “Cuando el cancerbero controle el balón con sus manos, ningún adversario podrá atacarlo”.

La muerte de Thorpe, por culpa de la violencia que desempeñaron los jugadores del Chelsea, sirvió para que modificaran la legislación. Los porteros actuales ya no tienen que lidiar con la posibilidad de que los futbolistas rivales puedan patear legalmente el balón, cuando éste se encuentre entre sus brazos.

El reemplazo en la portería de los Black Cats

Una vez finalizada toda la polémica que se había generado tras el fallecimiento de Thorpe, y a partir del cambio posterior de la normativa, la First Division continuó disputándose con total normalidad. El Sunderland sustituyó al malogrado cancerbero de Jarrow por Matt Middleton, que era el portero suplente del cuadro mackem. Sin embargo, el guardameta inglés no dio muestras de seguridad en la portería.

Middleton permaneció nueve partidos consecutivos como meta titular, en los que dejó unas actuaciones nefastas. El portero disputó un terrible encuentro ante el Middlesborough. El Boro le endosó seis goles al guardameta mackem en un derby jugado en el estadio Ayresome Park, en donde el Sunderland actuó como equipo visitante. El técnico escocés de los Black CatsJohnny Cochrane, vio peligrar por segundo año consecutivo el campeonato de Liga y volvió a dejar a Middleton en el ostracismo.

Johnny Mapson
Joe Mapson realiza una intervención Fuente: página oficial del Sunderland

Los dirigentes del Sunderland encargaron a sus ojeadores la búsqueda inmediata de un nuevo portero titular. Tras un exhaustivo escrutinio por los estadios de los clubes más humildes de Inglaterra,  el director deportivo recomendó el fichaje de John Mapson. El nuevo arquero era un joven de 18 años, que poseía grandes reflejos, y que estaba ejecutando una sobresaliente labor en la portería del ReadingMapson encandiló rápidamente a los hinchas del Sunderland con sus brillantes actuaciones bajo los palos, ya que atajó tres de los cuatro primeros penaltis que los árbitros señalaron al equipo del noreste de Inglaterra. Las magníficas intervenciones del nuevo guardameta fueron fundamentales para que el Sunderland obtuviera su sexto y último titulo liguero de su historia. Mapson disputó 345 encuentros como titular en la portería de los Black Cats, y vistió de rojiblanco durante 18 temporadas, desde 1936 hasta 1954.

La consecución del título de Liga 

El Sunderland se proclamó campeón de la Liga inglesa tras derrotar al Huddersfield Town (4-3) en el tanteador. El equipo del noreste de Inglaterra le sacó ocho puntos de diferencia al segundo de la tabla, el Derby County, y al tercer clasificado, el propio Huddersfield Town. El conjunto mackem consiguió anotar 109 goles en los 42 encuentros que disputó en la competición doméstica. Horatio Carter, capitán del Sunderland, fue el encargado de levantar el trofeo. El delantero inglés se convirtió, en ese instante, en el capitán más joven en ganar un título de la First División, ya que el futbolista sólo contaba con 23 años de edad.

El siete de mayo de 1936, se celebró una ceremonia en la que todos los jugadores de la plantilla mackem fueron galardonados con una medalla de oro, que les acreditaba como vencedores de la competición doméstica. May y Ronnie Thorpe, la viuda y el hijo de Jimmy, fueron invitados al acto y recibieron la presea de oro, que le correspondería a su marido y a su progenitor, a título póstumo. De esta manera, los dirigentes del Sunderland quisieron honrar y agradecer al fallecido portero su gran contribución para que los Black Cats consiguieran el título liguero.

John Mapson, el arquero que sustituyó a Jimmy Thorpe en el equipo titular, se quitó el colgante y se lo entregó a May, como un símbolo de reconocimiento y de gratitud hacia su predecesor en la portería. De esta manera, Thorpe se convirtió en el único futbolista en recibir de forma póstuma una medalla de campeón de la actual Premier League inglesa. La campaña siguiente, el Sunderland consiguió el trofeo de la Copa inglesatras vencer en la final al Preston North End (3-1) en el estadio de Wembley.

Realizado por Eduardo Acín (Periodista)

 

 

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