La gira internacional de la Selección de Euzkadi durante la Guerra Civil española: el viaje hacia la URSS (y II)

Viene de la primera parte.

La Selección de Euzkadi llega a tierras soviéticas

El golpe de estado efectuado por los militares sublevados en julio de 1936 no triunfó en la zona del País Vasco, ya que este territorio apoyaba al gobierno democrático configurado en las elecciones de la II República española. Un año después, el lehendakari, José Antonio Aguirre, organizó al ejército vasco, que estaba disgregado en varios grupos armados, con el fin de dotar a los combatientes de una organización militar unitaria.

El Presidente del Gobierno Vasco pretendió contrarrestar la deplorable imagen exterior que estaba dando la propaganda de guerra franquista sobre su pueblo, por lo que Aguirre, que había sido jugador del Athletic de Bilbao, decidió convocar a los mejores futbolistas vascos que habían finalizado la campaña 1935/1936 de la Liga Española, la última competición doméstica disputada antes del inicio de la Guerra Civil. El lehendakari quería fundar una Selección de Euzkadi para efectuar una gira futbolística internacional, con la que lavar la imagen del pueblo vasco y para relatar los horrores de la guerra. La formación del combinado nacional también tenía que servir para recaudar fondos económicos con los que financiar económicamente las arcas del gobierno vasco. Este dinero fue empleado para abastecer de alimentos y de transporte a la población y a los niños. Los jóvenes eran las personas más vulnerables ante las múltiples   hambrunas que estaba provocando el conflicto armado.

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Fuente: El Mundo

La selección estaba formada por los porteros Gregorio Blasco (Athletic Bilbao) y Rafael Egusquiza (Arenas de Guecho). Los defensas eran Serafín Aedo (Betis), Pedro Areso (Barcelona) y Pablo Barcos (Club Universitario de Deportes). Los centrocampistas eran Leonardo Cilaurren (Athletic Bilbao), José Muguerza (Athletic Bilbao), Pedro Regueiro (Real Madrid),  Roberto Echevarría (Athletic Bilbao), Tomás Aguirre (Nimes) y Enrique Larrinaga (Racing de Santander). Los delanteros eran José Iraragorri (Athletic Bilbao), Emilio Alonso (Real Madrid), Isidro Lángara (Real Oviedo), Luis Regueiro (Real Madrid), Chirri II (sin equipo) José Manuel Urquiola (Athletic de Madrid) y Guillermo Gorostiza (Athletic de Bilbao). El entrenador era Perico Vallana.

El lehendakari vio un gran filón en estos futbolistas humildes, que no provenían de un estrato social muy alto. Aguirre quiso aprovechar la fama internacional de estos jugadores, ya que la gran mayoría de ellos eran internacionales con el combinado nacional durante la etapa de la República, y habían sido elegidos por los periodistas en el once ideal del Mundial de 1934, en donde España cayó derrotada en Octavos de final ante Italia, vencedor de aquella competición. El hecho de enviarlos a realizar una gira futbolística internacional era una forma de alejarlos del frente de guerra, para que hicieran algo más por el País Vasco que ser carne de cañón. Alguno de los deportistas, como Iraragorri, había luchado en el conflicto. El delantero participó en el ataque de las tropas republicanas a Villarreal.

Los futbolistas salieron de España con mucho rencor y tristeza. Todos eran muy jóvenes, pero tenían la moral muy alta porque jugaban al fútbol para ayudar a su tierra. Se reunieron en París el 24 de abril de 1937. El primer partido fue el 26 de abril, en el estadio del Parque de los Príncipes de la ciudad de París, contra el Racing Club. La Selección de Euzkadi ganó ese encuentro con contundencia (0 – 3), con un hat – trick del delantero Isidro Lángara. Sin embargo, esta victoria fue la más pírrica de sus vidas deportivas, pues ese mismo día el bando franquista ordenó a la  aviación alemana e italiana el bombardeo del municipio de Guernica. Este ataque infame contra la población civil dejó entre 120 y 300 personas fallecidas. Los jugadores de la Selección de Euzkadi estaban desolados y abatidos.

El segundo encuentro por tierras galas se disputó el dos de mayo de 1937 ante el Olympique de Marsella, actual campeón ese año de la Ligue 1 francesa. Los vascos vencieron ese partido con rotundidad (2 – 5). Tras varios choques más por Francia, en los que la Selección de Euzkadi salió siempre invicta, los futbolistas  siguieron con su gira internacional, jugando partidos en Checoslovaquia y en Polonia. En Checoslovaquia perdieron los dos encuentros (2 – 1) y (3 – 1)  ante un combinado de jugadores que militaban en los mejores equipos de Praga. Posteriormente, el combinado español viajó a tierras soviéticas para continuar recaudando dinero para el Gobierno vasco.

La Liga de Fútbol de la Unión Soviética nació en 1936. Este deporte surgió en la URSS con un fuerte componente socialista. Cada club estaba asociado a un gremio artesanal, a un sindicato de trabajadores o a un sector gubernamental. El Lokomotiv de Moscú era el equipo de los trabajadores ferroviarios. El Torpedo de Moscú era el conjunto de las fábricas industriales del automóvil. El Burevestnik era el club del sindicato de los estudiantes. Por su parte, el Dinamo de Moscú era el equipo de la policía y el CSKA de Moscú era el club del ejército soviético.

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Fuente: Jotdown

En este periodo también nació el Spartak de Moscú, equipo que se denominó con este nombre, haciendo una clara alusión al esclavo tracio Espartaco. Su fundador, Nikolai Starostin, bautizó así al club soviético, porque disputó un encuentro como futbolista contra un conjunto germano surgido de la Revolución alemana de noviembre de 1918, que se llamaba Spartacus. A Starostin le pareció que ese nombre hacía referencia a un espíritu indomable, por lo que lo adoptó para su futuro equipo. El jugador consiguió la financiación suficiente para montar su club, y el Spartak de Moscú se transformó en un conjunto asociado a las cooperativas de los trabajadores textiles.

El Spartak de Moscú se convirtió en un gran equipo dentro de la URSS. Su gran rival era el Dinamo de Moscú, el conjunto de la policía. El dictador Iósif Stalin había aceptado sin mucha convicción la profesionalización del fútbol. Tras la llegada del fútbol profesional a la Unión Soviética, los jugadores del Spartak de Moscú se convirtieron en grandes estrellas afamadas. Presumían de tener unos sueldos muy por encima de la media de la población. El club moscovita se hizo muy popular porque competía en desigualdad de condiciones ante los conjuntos oficiales del Estado soviético, que eran el Dinamo de Moscú y el CSKA de Moscú. Estos equipos podían fichar a cualquier jugador que quisieran, cosa que no podían hacer los otros conjuntos de la capital, ya que sus fichajes estaban delimitados a sus respectivos gremios y sindicatos. Por ello, el Spartak de Moscú sólo podía fichar  a trabajadores del ámbito textil. Cuando un jugador se iba al Dinamo de Moscú o al CSKA de Moscú,  la afición lo consideraba un traidor.

Las autoridades deportivas soviéticas decidieron que los españoles se enfrentarían a diferentes equipos a nivel de club, pero sorprendentemente el Spartak de Moscú, vigente campeón de la competición doméstica en el otoño de 1936, no se encontraba entre los conjuntos elegidos. La Selección de Euzkadi tuvo un gran recibimiento en la Unión Soviética, ya que la URSS colaboraba con el bando republicano en la Guerra Civil española, enviando armamento y aviación. Los futbolistas llegaron a la estación Belorussky de Moscú en un tren procedente de Varsovia el 16 de junio de 1937. Los deportistas fueron tratados como unos héroes nacionales y fueron agasajados con flores, regalos y con altisonantes expresiones de bienvenida. Los jugadores también visitaron a un grupo de niños vascos provenientes de la Guerra Civil, que estaban refugiados en Moscú. Fue una visita muy emocionante, ya que los jóvenes eran grandes aficionados al fútbol, y los miembros de la Selección de Euzkadi eran sus ídolos futbolísticos. El combinado del País Vasco apabulló al Lokomotiv de Moscú (2 – 5). El conjunto soviético era muy joven e inexperto, pero el vigente campeón de la Copa de la URSS, contaba con grandes deportistas. Los futbolistas vascos también vencieron por la mínima al Dinamo de Moscú (1- 2). La Selección de Euzkadi tenía una gran calidad. Los futbolistas realizaban un fútbol muy rápido y muy dinámico. El combinado español era un equipo muy táctico, que aunaba técnica y físico, y empleaba un novedoso esquema en W.

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Fuente: El País

Los responsables del deporte nacional soviético estaban enfadados y desilusionados. Los jugadores del combinado vasco eran amigos políticos, pero el gobierno de la URSS no podía permitirse que los deportistas españoles ridiculizaran al fútbol de la Unión Soviética. Toda derrota era interpretada como un menoscabo al prestigio de la patria socialista. Los políticos acordaron que los futbolistas vascos no podían abandonar la URSS sin haber sido superados al menos una vez por los clubes soviéticos. El conjunto vasco había arrasado a dos clubes moscovitas, y los dirigentes llamaron desesperadamente al tercer equipo de la ciudad, el Spartak de Moscú, para que también se enfrentara al combinado español. Los funcionarios trataron de debilitar a los vascos mediante la invitación a todo tipo de bebidas alcohólicas y de mujeres. La expectación fue mayúscula, ya que se vendieron más de 200.000 entradas para ver el encuentro. El partido se narró por radio en todo el país. Al jugador del Spartak de Moscú, Nikolai Starostin, que estaba lesionado debido a un accidente de tráfico, se le administró por vía intravenosa una droga llamada Navikulin, que era usada en los caballos de carreras.

Los jugadores del Spartak de Moscú entrenaban en el centro deportivo de Tarasovka. El campo de entrenamiento estaba totalmente ocupado por las altas esferas de la política del régimen estalinista. El futbolista Nikolai Starostin fue el encargado de elegir la táctica y la alineación de su equipo. El esquema en W de la Selección de Euzkadi había puesto al descubierto en repetidas ocasiones la debilidad defensiva del viejo sistema de cinco atacantes en línea, que era adoptado usualmente por los clubes soviéticos. Esta estrategia producía situaciones de extrema debilidad y vulnerabilidad defensiva, pero establecer otro sistema táctico podía ser contraproducente, porque ningún jugador soviético había jugado nunca con otro modelo estratégico.

Debido a la solemnidad del partido, los políticos de la URSS acordaron que los deportistas del Spartak de Moscú llegaran al estadio Dínamo, campo en el que se iba a disputar el choque, a través de cuatro vehículos oficiales a techo descubierto. El equipo soviético partió directamente desde el centro deportivo de Tarasovka hasta el terreno de juego moscovita. Sin embargo, la mala calidad de la carretera provocó varios pinchazos. Los propios jugadores tuvieron que bajarse de los vehículos y cambiar las ruedas. Incluso uno de los coches tuvo que ser abandonado en una cuneta. Al llegar a los aledaños del estadio, las calles de acceso al campo estaban bloqueadas por la cantidad de espectadores que animaban a los deportistas en las cercanías del campo. Los jugadores tuvieron que ponerse la equipación con la que iban a jugar el partido dentro de los vehículos oficiales descapotables.

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Fuente: Jotdown

El equipo moscovita decidió copiar el modelo de táctica del fútbol de Europa Occidental y salió con tres defensas, y un dibujo en W. El Spartak de Moscú también hizo algo muy novedoso, ya que su entrenador ordenó realizar un marcaje al hombre al delantero vasco Lángara. Con empate en el marcador (2 – 2), el árbitro señaló un dudoso penalti a favor de los soviéticos. El colegiado del encuentro, Ivan Kozmacez, era el tesorero del Spartak de Moscú, por lo que tuvo una actuación totalmente parcial. Tras materializar la pena máxima, los jugadores vascos abandonaron el terreno de juego como protesta, y no volvieron al campo hasta que decidió intervenir Viacheslav Mólotov, el Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo de la Unión Soviética, tras más de 40 minutos de parón. Al final, los futbolistas españoles se desconcentraron, y el equipo moscovita venció de manera aplastante a los vascos (6 – 2). Tras la victoria, los jugadores del Spartak de Moscú fueron tratados como héroes nacionales y fueron paseados en carroza por la plaza Roja de la capital.

Los integrantes de la Selección de Euzkadi recibieron una terrible noticia cuando iban a marcharse de Moscú. La ciudad de Bilbao había caído bajo el dominio del bando franquista. El Gobierno vasco en el exilio se reunió con los futbolistas en París, y les solicitó que no abandonaran la gira y siguieran enviando dinero para su pueblo. Algunos jugadores aceptaron de nuevo la propuesta, pero otros como Guillermo Gorostiza decidieron regresar a España. El resto de la expedición se trasladó a América del Sur para continuar con su campaña futbolística. Los jugadores salieron en barco del puerto francés de El Havre, tras hacer escala en Nueva York y en Cuba, para arribar a México.

En 1938 la Selección de Euzkadi fue inscrita para jugar en la Primera División de la Liga mexicana de fútbol, bajo el nombre de Club Deportivo Euzkadi. La Federación de Fútbol de México les propuso unirse a su liga porque sólo había siete equipos. El Club Deportivo Euzkadi quedó el segundo clasificado, por detrás del Club de Fútbol Asturias. El Asturias era un equipo asentado en la Ciudad de México, que estaba conformado por inmigrantes y exiliados asturianos de la Guerra Civil en la capital mexicana. Un año después acabó la contienda con la victoria franquista. Los miembros del combinado vasco no pudieron volver a España por temor a las represalias políticas, por lo que la mayoría de sus integrantes permanecieron residiendo en América del Sur.

Realizado por Eduardo Acín (Periodista)

Bibliografía:

Casanova Ruiz, JuliánHistoria de España: República y Guerra Civil. Barcelona: Crítica & Marcial Pons, 2007.

Casanova Ruiz, Julián. La Guerra Civil española. Madrid: Pablo Iglesias, 2008.

Curletto, Mario Alessandro. Fútbol y poder en la URSS de Stalin. Madrid: Altamarea Ediciones C.B, 2018.

 

 

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