El amor cortés (I)

El amor cortés se difunde a través de la lírica culta. La lírica culta no es sólo el vehículo formal que transporta el amor cortés, ya que si no hubiera existido la lírica culta, no habría nacido el amor cortés. La lírica culta es el motor que provoca el nacimiento del amor cortés.

El nacimiento del amor cortés

El amor cortés es un invento que nace gracias a las exigencias de la lírica culta. Surge en el siglo XI, en torno al año 1.080. Nace en la ciudad francesa de Limoges, situada en la zona de la Provenza. Se origina en la Escuela Catedralicia de Saint Martial. En esa Escuela Catedralicia se enseña la materia de música. Los alumnos aprenden a componer canciones. Estas canciones se denominan Tropi. A los compositores se les llama tropatores, que traducido al castellano significa trovadores. Un trovador es un poeta provenzal, que en la época de la Edad Media, compone y recita poemas de lírica culta. Las letras de estas canciones están acompañadas de música. Estas letras son preferentemente de contenido amoroso.

Los códigos existentes en el amor popular no sirven para estas nuevas canciones tan sofisticadas, por lo que los tropatores han de inventarse una nueva concepción del amor. Por este motivo, aparece el amor cortés. Nace una nueva concepción del amor, que se ajusta al grupo social de los tropatores, que es de origen noble.

El amor cortés es un amor culto. Las letras de estas canciones forman parte de la lírica culta. El amor cortés posee manuales teóricos que instruyen a la nobleza a amar. El manual teórico más importante es el titulado De Amore, escrito por Andrés el Capellán en el siglo XII. Estos manuales enseñan a los nobles los gestos del amor, las fases del amor y les muestran técnicas para conquistar a una joven. Es curioso, porque estos tratados amorosos también enseñan a la nobleza técnicas para olvidar y para desenamorarse de la dama, con el objetivo de acabar con el sufrimiento que provoca el rechazo amoroso.

La lírica culta inicialmente está en boca masculina, porque se piensa que el amor cortés es una cosa de los hombres hacia las mujeres. Posteriormente se extiende por la Corte y se convierte en un amor, que es compartido tanto por los hombres como por las mujeres. Aunque al principio, el amor cortés es un invento aplicado únicamente al varón.

Con la llegada del cristianismo en la Edad Media, se proscriben los viejos ritos sagrados de la fertilidad. Estos ritos se van abandonando poco a poco. Por debajo de las fiestas cristianas y de forma soterrada, todavía pervive la vieja concepción del amor festivo. Sobrevive ese amor festivo, y sigue fluyendo ese viejo espíritu del amor. Es un amor en el que el sentimiento amoroso no excluye al goce físico, ni está disociado con la idea de la fertilidad.

A la vez que entre las clases populares aún pervive esa vieja concepción del amor, las élites nobiliarias fabrican un nuevo concepto de amor, que se denomina como el amor cortés. Es un amor serio, por lo que el amor deja de ser entendido como algo festivo. Es un amor melancólico. Es un amor solitario, en el que el enamorado sufre en silencio. El amor cortés es la ruptura del amor popular. El amor cortés provoca que la idea de la fertilidad desaparezca del concepto de amor. El amor deja de estar ligado con la idea de tener hijos. La fertilidad se reserva y se desplaza para el matrimonio. El matrimonio no puede entrar en el concepto de amor cortés. Esto se debe a que el amor cortés es extramatrimonial. El matrimonio de la Edad Media no es decidido por los jóvenes, sino que las personas se casan en función de criterios económicos y está pactado por los padres de los adolescentes. El matrimonio es un contrato económico y social. El amor cortés es una decisión personal que no está relacionada con la idea de la procreación. La procreación sólo está vinculada al concepto de matrimonio.

El amor cortés es un amor adúltero. Normalmente es un amor entre un hombre soltero y una mujer casada. También desaparece la idea del goce físico. Se piensa que el goce físico no es necesario para el amor, porque se considera que es un obstáculo para el verdadero amor. Es un amor frustrado, en el que si se llega al goce físico, el amor cortés se convierte en un amor impuro. Para llegar al goce físico, hay que pasar por un proceso muy largo. Este proceso culmina con una prueba de fuego, que consiste en el denominado Drutz. El Drutz es dormir una noche bajo las sábanas de la amada sin tocarla.

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Fuente: Pinterest

El amor más noble y más puro es el amor de oídas. Es el amor que se produce de un hombre a una mujer, sin ni siquiera haberla visto en persona. El varón se enamora de lo que le han contado sobre ella. El amor cortés es un amor melancólico, es un amor triste y es un amor frustrado. Su nacimiento forma parte de lo que el sociólogo polaco Norbert Elias denomina como el proceso de civilización. Elias dice que, a partir de finales del siglo XI, la nobleza europea empieza a sofisticar sus costumbres. Se produce un rechazo de todo lo que tiene que ver con la materia y con el cuerpo.

También hay un rechazo de la comida y de la bebida excesiva. La risa y la carcajada entran en descrédito entre las élites nobiliarias de la Edad Media. Se desprecia tocar la carne con las manos durante las comidas. El proceso de civilización consiste en rechazar el amor popular. Las clases nobiliarias sofistican sus costumbres y tratan de separarse de las acciones propias de los animales y de los actos propios de las clases populares.

En el amor cortés, el amor sólo es un sentimiento amoroso. Se tiene que amar idealmente a la mujer amada, ya que es inconcebible el deseo sexual con ella, porque la mujer amada está desprovista de cuerpo. En cambio, el goce físico está relacionado con la prostitución. Tampoco se busca el goce físico en el matrimonio, porque mancha el sacramento del matrimonio. Existe un negocio de prostitución que se encuentra regulado por el Estado. Es un negocio oficial, en el que el Estado exige el pago de impuestos, y en el que hay una recaudación municipal de tasas. Incluso existen burdeles oficiales, que tienen sus propios funcionarios estatales para efectuar un registro de clientes y administrar el negocio. La prostitución oficial es una profesión muy ruinosa para las prostitutas, porque ellas pagan muchos impuestos, por lo que además se tienen que dedicar también a la prostitución clandestina, que está perseguida por el Estado. La prostitución clandestina es muy difícil de regular y de controlar por las administraciones públicas. Es una prostitución privada que está perseguida por el Estado, ya que las meretrices no pagan impuestos. La prostitución clandestina es un delito económico.

Hay un rechazo de las élites nobiliarias a la fertilidad y al goce físico. Ese desprecio al cuerpo está relacionado con un fenómeno más amplio, que es el proceso de civilización. Las élites nobiliarias europeas se van distanciando de los comportamientos animales. Se produce un proceso de sofisticación de las costumbres y de los hábitos.

El ser humano medieval divide el mundo en dos ámbitos. El primero es el ámbito del espíritu, que está vinculado a la mente y al alma. El individuo medieval cree que el ser humano piensa con el corazón. El segundo ámbito es el del cuerpo. Los nobles están seguros de que el ámbito que les es propio y que les pertenece es el ámbito del espíritu. Consideran que el cuerpo y sobre todo su mitad inferior, es propio de los animales y de los campesinos. Las élites nobiliarias se arrogan y se apropian del ámbito superior y desprecian todo lo que tiene que ver con la mitad inferior del cuerpo humano, como el aparato digestivo y los genitales, que queda relegado para el campesinado y para los animales.

Los nobles rechazan el banquete popular con comida y bebida excesiva, que también queda relegado al pueblo. Rechazan la carcajada, porque la consideran como una risa inferior y diabólica, más propia de los animales. En cambio, apuestan por la sonrisa y por la delgadez. El rechazo del cuerpo y de los excesos corporales es una marca de distinción nobiliaria. La nobleza tiene que amar con el alma, porque el alma forma parte de un ámbito que le es propio, y relega el amor corporal para el campesinado.

El amor cortés es una auténtica moda en las Cortes europeas, que incluso afecta a las costumbres sociales y a la propia vida en la Corte. La Corte europea es una ficción constante. La vida social está teatralizada. La moda del amor cortés va invadiendo paulatinamente a otros ámbitos, que ya no son nobiliarios. La idea del amor cortés se va democratizando y va alcanzando a todos los sectores de la sociedad en la Edad Media. El amor cortés incluso se instaura en la burguesía europea.

Las características del amor cortés

El amor cortés es exclusivo de la nobleza, ya que en la época medieval se considera que sólo los nobles son capaces de amar. Es un invento nobiliario, porque no existe nada más ridículo en el medievo que un agricultor enamorado. El hecho de que un agricultor pudiera llegar a estar enamorado se veía como algo inverosímil. El amor cortés nace como un juego. Es una especie de simulación amorosa. Surge porque en la Corte nobiliaria se pone de moda la escritura de poemas. Los nobles necesitan a una dama de quien enamorarse para dedicarle sus poemas, la elijen, y le escriben poemas amorosos. Posteriormente, el amor cortés se convierte en una experiencia más real que un simple juego. Se producen casos reales de enfermedad de amor en la nobleza europea.

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Fuente: Artehistoria

En la sociedad medieval cortesana, la dama es superior al hombre, ya que el varón se convierte en el vasallo de su dama, a la que llama con el apelativo de Señora. La superioridad de la joven no sólo es una superioridad teórica y simbólica, sino que también es una superioridad real. El varón se suele enamorar de una dama con un rango social superior a él. La joven debe rechazar al hombre enamorado. Está prohibido que la dama acepte el amor del varón. Al menos inicialmente, sólo a través de un larguísimo proceso la noble puede aceptar el amor del hombre. La joven no debe mostrar ningún tipo de piedad, ni de misericordia respecto al amor del varón. Este hecho es conocido como el Tópico de la dama sin piedad.

El amor cortés y el matrimonio son incompatibles. Dos jóvenes enamorados no pueden casarse, mientras que dos jóvenes casados no pueden estar enamorados. El amor tiene que quedarse fuera del matrimonio. En el amor cortés, el varón se sitúa por debajo de la dama, mientras que en el matrimonio, el hombre se encuentra por encima de la mujer.

En el amor cortés, lo ideal es que el varón esté soltero, y que la dama se encuentre casada. La mujer soltera tiene un estatus jurídico casi inexistente en el medievo. El hecho de desear a una mujer casada aumenta la dificultad de lograr ese amor. El varón tiene que sufrir por el amor de la dama. El amor cortés es un amor frustrado, y es un amor no consumado. El hombre debe cortejar a la mujer casada en secreto, aunque el varón puede dedicarle poemas, y puede aludir a ella mediante una palabra en clave, por medio de una señal.

El amor cortés tiene varios grados sucesivos. El amor es un proceso que posee diferentes estratos. El primer grado del hombre enamorado es el llamado Fenhedor, en el que el joven es tímido, y todavía no se atreve a hablar a la dama. El segundo grado del hombre enamorado se conoce como el de Pregador, en el que el varón se atreve a rogar a la dama. El tercer grado del hombre enamorado se denomina Entendedor, en el que el varón ya conversa con la dama. El último grado del hombre enamorado es conocido como Drutz, en el que el joven duerme bajo las sábanas de la dama sin que se produzca entre ellos un contacto carnal. El Drutz es una prueba de fuego. Si se supera el Drutz existen dos posibilidades. La primera opción es que el varón tenga diversos encuentros carnales con la dama durante las noches siguientes, y la segunda posibilidad es que no se produzcan esos encuentros carnales entre los dos jóvenes.

Lo ideal en el amor cortés es la segunda opción, ya que significa que se ha logrado un amor puro. Los jóvenes que tienen un contacto carnal se convierten en amantes impuros, en el que el amor cortés se transforma en un amor mixto, ya que su amor no es del todo espiritual. El amor impuro se produce cuando el varón ama a la dama con el cuerpo y con el alma, por lo que el joven no es un amante perfecto. El amor puro se considera a la unión de las almas, en el que el varón tiene que amar a la dama únicamente con el alma. En la Edad Media cortesana, el amor ideal es el amor de oídas, en el que el hombre se enamora de la mujer sin ni siquiera haberla visto previamente, ya que cuando se produce un contacto con el resto de los sentidos, el amor se estropea.

La idea  principal que emana del amor cortés es el sufrimiento y la frustración amorosa. Las causas de ese sufrimiento son múltiples. El amor cortés suele ser un amor voluntariamente frustrado, porque no se llega a la culminación del acto carnal. La dama es totalmente inaccesible para el varón, ya que la mujer no tiene ningún tipo de piedad con el hombre. El amor cortés es una experiencia de autocastración, porque forma parte del proceso de civilización existente en la nobleza de la época medieval. El proceso de civilización consiste en que el hombre debe demostrar que su mente controla a su cuerpo. Al contrario que los animales y los campesinos, que tienen unas reacciones primitivas. Lo ideal es tener una experiencia amorosa totalmente espiritual, en el que la unión del joven con la dama se produce sin ningún tipo de contacto carnal.

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Fuente: Pinterest

Otra característica del amor cortés es el prestigio de la castidad. Es un amor voluntariamente frustrado y es un amor casto. El amor cortés trata de distanciarse del amor popular, que es un amor completamente carnal. El historiador francés Georges Duby asegura que el amor cortés deriva en parte de un concepto ciceroniano, que es el concepto de la amistad entre los hombres. El político italiano Marco Cicerón escribió un tratado que se titulaba De Amicitia. Cicerón recogió en su tratado que la amistad entre dos varones era la unión de sus almas. Aseveraba que la amistad entre dos hombres se basaba en la empatía, es decir, la amistad radicaba en sufrir con el de al lado, y en pensar como el amigo. El amor cortés traslada al ámbito hombre – mujer, esa idea ciceroniana de la amistad. Por lo que el amor cortés se convierte en la unión de las almas del varón y de la dama. No es un amor carnal, sino que es un amor espiritual.

El amor conduce a la enfermedad e incluso a la muerte. La posibilidad del varón de morir de amor se codifica en la época medieval. Dentro de la idea del dolor y del sufrimiento que provoca el amor, se llega a vincular al amor con la muerte. Por lo que se considera al amor como una enfermedad, que se encuentra tipificada en los manuales de medicina del medievo. La enfermedad de amor se denomina Hereos. Esta enfermedad tiene varios síntomas. El individuo enfermo de amor padece la pérdida de apetito y de peso, el insomnio, la palidez del rostro, la melancolía, la locura y el desvarío. La causa de la enfermedad de amor es tanto física, como mental. La enfermedad de amor se produce porque la imagen de la dama penetra en el cerebro del varón, ocupa completamente su mente y provoca la inflamación del cerebro. El remedio para sanar la enfermedad de amor consiste en escuchar música alegre y festiva, ya que se considera que la música alegra el ánimo, oír hablar mal de las mujeres y contratar a una prostituta.

El amor cortés tiene un contacto muy estrecho con la religión. Para entender esta afirmación, hay que partir de las doctrinas neoplatónicas cristianas. De acuerdo con el neoplatonismo cristiano, Dios se encuentra en la cumbre de la creación, y todos los demás entes constituyen una imagen más o menos perfecta de Dios, ya que han sido creados por Dios, de forma más o menos perfecta, a su imagen y semejanza. El ser más similar a Dios es el ángel, ya que el ángel no posee cuerpo, por lo que no es un ser corruptible. Por debajo del ángel, se encuentra el hombre. Por debajo del hombre está el animal, ya que no posee un alma racional. Por debajo del animal se encuentran los vegetales, ya que no tienen un movimiento autónomo. Y en el último escalafón se encuentran los minerales, que son los menos parecidos a Dios, ya que no tienen vida. Se establece una jerarquía de los seres, que se conoce con el nombre de la Escala del Ser.

Los teóricos del amor cortés y los poetas cortesanos sitúan a la mujer por encima del varón y por debajo del ángel. La mujer se ubica en medio, entre la posición del ángel y la del varón. Este hecho es el tópico de la Donna Angelicata, es decir, de la Mujer Angelical. Esta postura es muy profeminista, ya que favorece la posición social de la mujer. Del tópico de la Donna Angelicata se derivan varias consecuencias. Una de ellas consiste en que la acción de contemplar la belleza de la dama es un modo de contemplar indirectamente a Dios, ya que la mujer se encuentra más próxima a Dios que el varón. Por lo tanto, el hombre puede acceder a Dios contemplando a la mujer. El varón puede observar la belleza de Dios reflejada en la dama. Esta acción permite alejar a la mujer de los ámbitos de decisión política y económica en la época medieval, ya que como la dama se encuentra cercana a la posición del ángel, la mujer no tiene cuerpo, ni necesidades políticas, ni económicas.

Por culpa de esta vía, los poetas cortesanos pueden llegar a cometer algunos excesos. La dama puede llegar a ser venerada como al propio Dios, por lo que se produce una divinización de la mujer. Incluso, se puede llegar a considerar al amor como a un Dios en sí mismo, que consigue suplantar al Dios de los cristianos. Este hecho es conocido como la Religión de amor.

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Fuente: Pinterest

Este tipo de composiciones del amor cortés tenían sus riesgos, porque rozaban la blasfemia cristiana. Los sectores más tradicionales de la sociedad medieval respondieron ante la divinización de la mujer, intentando rebajar el estatus y la dignidad de la dama en la Escala del Ser. Los sectores tradicionales situaron a la mujer por debajo del varón y al lado del animal. Como la dama se encontraba en una posición similar a la del animal, la mujer permanecía alejada de los ámbitos de decisión política y económica en la época medieval, ya que no poseía la capacidad racional suficiente para encargarse de estos asuntos. A este hecho se le conoce en términos generales como misoginia, es decir, se instaura en la sociedad medieval un odio y un desprecio hacia la mujer.

La misoginia no es un invento medieval, ya que se ha establecido en la cultura occidental desde sus orígenes. Los autores de la Antigua Grecia, como es el caso del filósofo Aristóteles, tienen un discurso misógino. Los escritores griegos difaman y tienen una consideración inferior de la mujer respecto a la posición social del hombre. Esa consideración inferior de la dama respecto al varón es exagerada en el ámbito de la cultura árabe, y es todavía más exacerbada a su llegada a la Península Ibérica.

La mujer es considerada como el símbolo de todos los vicios. Se le culpabiliza de pervertir la debilidad moral, de provocar el engaño, de ocasionar la traición, de incitar a la lujuria, de inducir a la ebriedad y se le considera inferior físicamente al hombre. La dama es vista como un macho estropeado e imperfecto. Al establecimiento social de esta doctrina misógina, contribuye una teoría pseudomédica de la época medieval, que es denominada como la Teoría de los humores. La Teoría de los humores procede de la Antigua Grecia, y hunde sus raíces en la medicina clásica. Esta teoría está llena de supersticiones, y no tiene nada que ver con la medicina científica.

La Teoría de los humores pervive en Europa Occidental hasta el siglo XVII. De acuerdo con esta teoría, todos los seres humanos tienen una determinada proporción de humedad, de sequedad, de calor y de frío. Las mujeres tienden a ser seres húmedos y fríos y los hombres tienden a ser seres secos y calientes. Esta división dual, que está basada en la teoría de los elementos, no es nada ingenua, ya que para destacar en las labores intelectuales, se requiere el calor y la sequedad. De esta forma, se consigue apartar a la mujer de la labor intelectual y del pensamiento durante el medievo. Además, la mujer tiene que obtener algo de calor para sobrevivir por culpa de su frialdad. Este calor adicional lo consigue de los hombres por medio del acto sexual. Esto genera en el varón una carencia de calor, que le provoca enfermedad y muerte.

La Teoría de los humores defiende el mito de que la mujer obtiene su energía del hombre. La mayor parte de las teorías misóginas se fundamentan en la Teoría pseudomédica de los humores.

Segunda parte

Realizado por: Eduardo Acín (Periodista)

Bibliografía:

Lewis, C.S. La alegoría del amor: estudio sobre la tradición medieval, Buenos Aires, Editorial Universitaria, 1969.

Boase, Roger. El resurgimiento de los trovadores. Un estudio del cambio social y el tradicionalismo en el final de la Edad Media en España, Madrid, Ed. Pegaso, 1981.

Rougemont, Denis de. El amor y Occidente, Barcelona, Kairós, 1993.

Huizinga, John. El otoño de la Edad Media, Madrid, Alianza, 1994.

Whinnom, Keith. La poesía amatoria cancioneril en la época de los Reyes Católicos, Durham, University of Durham, 1981.

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