El genocidio de Katyn

Introducción: el Pacto de Múnich y el Tratado germano-soviético

La firma del Pacto de Múnich en septiembre de 1938 cambió toda la política europea, ya que la estrategia de apaciguamiento se reforzó a partir del establecimiento de este acuerdo. El tratado fue conocido como la Paz de Papel, porque el Primer Ministro británico, Neville Chamberlain, agitó una hoja que sostenía la promesa y la firma de Adolf Hitler, indicando que iba a constituirse la paz en Europa. Esa paz duró unos meses.

La política europea estaba regida, entre el año 1935 y el año 1938, por la promulgación de una serie de medidas que buscaban el apaciguamiento. Este apaciguamiento llegó a su punto más álgido con la firma del Pacto de Múnich. La instauración de estas doctrinas políticas significaron un sometimiento y una subyugación a las presiones y a las exigencias territoriales que ejerció la Alemania nazi sobre las potencias europeas, a cambio de una supuesta paz internacional. El Pacto de Múnich fue un acuerdo firmado por Gran Bretaña,  que estaba liderada por Chamberlain, por Alemania que estaba dirigida por Hitler y por Francia,  que estaba gobernada por Édouard Daladier.

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Fuente:Gettyimages

El Pacto de Múnich consistió en un acuerdo por el cual Francia y Gran Bretaña decidieron apoyar y conceder las reivindicaciones y las demandas territoriales de Alemania sobre una región perteneciente a la República de Checoslovaquia, conocida como los Sudetes. El tratado fue una auténtica vergüenza para Europa, porque los checoslovacos no fueron consultados a la hora de ceder al Tercer Reich una parte de su territorio. El argumento que esgrimió Hitler, para reclamar la zona de los Sudetes como una región alemana, fue la existencia de un cierto porcentaje de población germana en esa zona checoslovaca. Los Sudetes era un territorio, que estaba situado al oeste de la República de Checoslovaquia. Esta zona era el área más industrializada del país eslavo. Hitler exigió que esa región se pronunciara para saber, si querían o no, formar parte de Alemania. El gobierno nazi solicitó convocar un referéndum de autodeterminación en la zona de los Sudetes, para conocer de primera mano, si esa región checoslovaca deseaba o no, unirse al Estado alemán. Gran Bretaña y Francia se resignaron y aceptaron las condiciones de Hitler sobre la realización del plebiscito en el territorio de los Sudetes.

El espectáculo fue lamentable, ya que la República de Checoslovaquia no fue consultada a la hora de establecerse y de firmarse el Pacto de Múnich. El estado eslavo podía perder una cuarta parte de su territorio, y sus dirigentes ni siquiera habían sido invitados a las reuniones. Literalmente, la firma de ese pacto resultó ser una invasión nazi sobre una zona de Checoslovaquia.

Los medios de comunicación y la opinión pública francesa y británica celebraron la firma del tratado, ya que supuestamente significaba la paz en Europa. El Pacto de Múnich fue visto por la población de Francia y de Gran Bretaña con gran optimismo. En octubre de 1938 se rompió definitivamente el acuerdo, porque Hitler exigió que la región de los Sudetes se uniera por medio de la fuerza al Tercer Reich. Los Sudetes terminaron fusionándose con el estado alemán. Los nazis se apropiaron de esa zona sin que se llegara a celebrar ningún tipo de referéndum de autodeterminación.

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Fuente: The Independient

La ruptura del Pacto de Múnich no sólo consistió en la cesión de la parte oeste de la nación checoslovaca a Alemania. En la zona sur del territorio eslavo existía una región, llamada Rutenia, en donde residían ciudadanos de origen húngaro, ya que Checoslovaquia era un país multinacional y multicultural. Hungría se aprovechó de la coyuntura y se anexionó esa zona con población húngara. Posteriormente, en marzo de 1939, Hitler invadió el Protectorado de Bohemia – Moravia, por lo que conquistó íntegramente la región de Chequia, cinco meses después de fusionarse la región de los Sudetes. La política europea de apaciguamiento fue un fracaso absoluto. Los estados  europeos occidentales negociaron con Hitler para retrasar el inicio del conflicto y ganar tiempo, con el fin de prepararse y rearmarse hacia la llegada de una nueva guerra mundial que ya les parecía inevitable.

Un mes antes de la anexión alemana de los Sudetes, ya había comenzado oficialmente la persecución de la población judía en Alemania. Este hecho simbólico se conoce como la Noche de los Cristales Rotos, ya que se produjeron en noviembre de 1938 una serie de ataques y de linchamientos a los ciudadanos alemanes de origen judío, por parte de las tropas de asalto hitlerianas y de grupos de civiles de ideología nazi y antisemita. Hitler empezó a deportar a los ciudadanos judíos alemanes a Polonia. El gobierno polaco aceptó recibir  a los judíos deportados y tuvo conversaciones con el dirigente nazi para formalizar algún tipo de acuerdo entre los dos estados. Hitler incluso intentó establecer una alianza con Polonia a comienzos de 1939. El Estado polaco rechazó la alianza porque resultaba ser una completa subordinación hacia Alemania.

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Fuente: The Independient

El dirigente alemán también trató de efectuar una alianza con la Unión Soviética. Esta alianza sí que se llevó a cabo. Se firmó un Tratado germano – soviético de no agresión durante el verano de 1939. Stalin aceptó firmar el pacto, porque consideraba que el inicio de una guerra  entre los soldados alemanes y las tropas soviéticas perjudicaría a la URSS. El dirigente soviético pensaba que este conflicto rompería las barreras protectoras que poseía la Unión Soviética en Europa Oriental.

A Stalin también le interesaba establecer una alianza con Alemania, ya que poseía pocos oficiales operativos. La época de purgas más intensa en la Unión Soviética fue entre los años 1937 y 1938. Este fue el periodo en el que se ejecutó a más prisioneros. Durante esos años, las purgas se centraron en depurar a los oficiales militares soviéticos. Stalin liquidó a la mayor parte de los generales de su ejército. Fue tal el número de depuraciones, que incluso las autoridades británicas consideraban que si hubiera una invasión alemana sobre la URSS, ésta no la soportaría, por la poca cantidad de oficiales soviéticos que no habían sido ejecutados. Stalin pretendía retrasar el inicio de la contienda, hasta que su nación estuviera militarmente más preparada para hacer frente a las ofensivas alemanas.

La firma de este pacto abrió la puerta definitiva, que dio lugar al inicio de la II Guerra Mundial. El Tratado germano – soviético tenía unas cláusulas secretas. Este pacto era un acuerdo en el que las dos potencias podían repartirse diversas zonas de influencia, es decir, ambas naciones se repartían la soberanía de los territorios de Europa Oriental. Polonia fue invadida por Alemania y por la URSS, y quedó dividida en dos partes, una zona estaba bajo influencia de Alemania, y la otra permaneció bajo la soberanía de la Unión Soviética. Los países bálticos, que eran Estonia, Letonia y Lituania, pasaron a estar bajo influencia soviética, ya que fueron invadidos por la URSS.

La masacre de Katyn

Durante la invasión de la Unión Soviética sobre Polonia, más de 20.000 prisioneros de guerra polacos desaparecieron en territorio soviético sin dejar rastro. En el bosque de Katyn, situado cerca de la localidad rusa de Smolensk, los soldados nazis hallaron en 1943 varias fosas comunes con miles de cadáveres vestidos con el uniforme de guerra polaco.

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Fuente: ABC

 En 1940, la Unión Soviética tomó a unos 20.000 prisioneros de guerra entre los que se encontraban los policías, los soldados del ejército y los representantes de la intelectualidad polaca, en el momento en el que la URSS invadió la zona oriental de Polonia, a partir del 17 de septiembre de 1939. Los polacos cautivos fueron enviados a los campos de concentración que existían en las ciudades de Ostáshkov, de Kozelsk y de Starobelsk. Las personas hacinadas en Kozelsk  fueron ejecutadas en masa en el bosque de Katyn cerca de la localidad de Smolensk. Los prisioneros de  Starobelsk fueron asesinados dentro de la prisión del NKVD, agencia gubernamental del Estado soviético, de Járkov y sus cuerpos fueron enterrados cerca de  Piatijatki. Los recluidos en Ostáshkov  fueron fusilados en la prisión del NKVD de Tver y enterrados en Miednoje. Los soviéticos mantenían recluidos a estos prisioneros con el objetivo de prevenir posibles disturbios y ante la tentativa de que intentaran restaurar la integridad territorial del estado de Polonia.

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Fuente: The Telegraph

En abril de 1940, las tropas soviéticas supuestamente iban a trasladar a los primeros grupos de prisioneros del campo de Ostáshkov hacia un lugar que estuviera más cercano de la frontera polaca, para que fuera más cómodo entregarlos al gobierno de Polonia, cuando la invasión de la URSS hubiera concluido. Sin embargo, los soldados soviéticos se llevaron a los prisioneros en vagones de ferrocarril hasta la ciudad de Tver. El oficial bolchevique Mijaíl Kalinin fue uno de los dirigentes soviéticos que aprobó las ejecuciones. En la localidad de Tver se encontraba la sede regional del NKVD, y en sus sótanos asesinaron a una parte de los prisioneros de guerra polacos. Los reos iban al sótano con la premisa de revisar sus papeles y su nacionalidad, pero en aquellas salas oscuras y angostas, los funcionarios de la URSS les requisaban sus pertenencias personales y sus objetos de valor antes de enviarlos a una celda, donde eran asesinados de un disparo en la nuca. Posteriormente, los cuerpos sin vida fueron enterrados en fosas comunes en Miednoje. Los soviéticos mataron a unos 200 ó 300 prisioneros al día.

Las ejecuciones en el bosque de Katyn sucedieron entre abril y mayo de 1940. Se llegaron a asesinar diariamente entre 250 y 300 prisioneros de guerra polacos. Los soldados soviéticos llevaban a cada preso a un búnker situado en el bosque. El recluso era interrogado por un oficial del NKVD y le requisaba sus pertenencias personales y sus objetos de valor. El soldado de la URSS esposaba al prisionero con las manos a su espalda y le disparaba en la nuca. El cuerpo inerte era retirado por una puerta trasera para que el siguiente recluso que iba a ser ejecutado no lo viera. Los cadáveres fueron enterrados en fosas comunes en el bosque de Katyn

En 1943, las autoridades nazis anunciaron que los oficiales, los intelectuales y los policías del ejército polaco habían sido fusilados en 1940 por el NKVD. Por su parte, las autoridades de la URSS afirmaron que estas personas habían sido asesinadas por los alemanes en 1941. El gobierno soviético falsificó las evidencias y los restos humanos para simular que la masacre la habían cometido los nazis en 1941.

En 1990 el presidente soviético, Mijaíl Gorbachov, ordenó que sacaran a la luz pública toda la información correspondiente a este caso de los archivos confidenciales de la URSS. Algunos de estos informes trataban sobre las ejecuciones que realizaron las tropas soviéticas sobre los prisioneros de guerra polacos en el bosque de Katyn. Estos archivos fueron enviados al gobierno de Polonia. En uno de estos documentos secretos, apareció una carta que remitió en abril de 1940 el Comisario popular de Asuntos Interiores de la URSS, Lavrenti Beria, al líder soviético Iósif Stalin. En la misiva, Beria explicaba que los prisioneros de guerra polacos intentaban, desde dentro del campo de concentración, continuar con sus actividades contrarrevolucionarias. Indicaba que la mayor parte de los cautivos trataba de huir de la reclusión para volver a la lucha en contra de los soldados soviéticos. El Comisario popular de Asuntos Interiores de la URSS recomendaba a Stalin fusilar a todos los prisioneros de los campos. Gracias a estos archivos, se desveló que las masacres fueron cometidas por los soviéticos y no por los nazis.

Redactado: Eduardo Acín (Periodista)

Bibliografía:

Artola, Ricardo. La Segunda Guerra Mundial. Madrid, Alianza, 1995.

Hillgruber, Andreas. La Segunda Guerra Mundial, 1939-1945. Objetivos de la guerra y estrategia de las grandes potencias. Madrid, Alianza, 1995.

Mazower, Mark. El imperio de Hitler. Ascenso y caída del Nuevo Orden europeo. Barcelona, Crítica, 2008.

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